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Charleston, belleza sureña
Se trata de una ciudad cordial y refinada, un sitio que cuenta con mansiones que datan de antes de la Guerra Civil de los Estados Unidos y barrios históricos con jardines rebosantes de jazmines, azaleas y magnolias.
Paisaje urbano del centro histórico de Charleston, Carolina del Sur, EE.UU.
La frase “belleza sureña” tiene un significado especial en el sur de Estados Unidos. Además de atractivo físico, las mujeres a las que se les describe así son también encantadoras, corteses, respetuosas y ofrecen calurosa bienvenida a quien llega a sus casas. En mi opinión, Charleston, Carolina del Sur, es entonces una belleza sureña por excelencia.
Charleston es una ciudad cordial y refinada, un sitio que cuenta con mansiones que datan de antes de la Guerra Civil de los Estados Unidos y barrios históricos con jardines rebosantes de jazmines, azaleas y magnolias.
Da una calurosa bienvenida al viajero con delicias culinarias incluyendo sopas de cangrejos, sémolas sureñas, camarones preparados en estofados, fritos y de otras maneras exquisitas (acompañados con platillos del arroz local resultan maravillosos), y los siempre refrescantes “mint juleps” con su sabor a menta.
Comida de Charlestón
Con frecuencia se cuenta que alguien le preguntó a una dama de sociedad en Charleston que por qué no viajaba mucho y ella contestó “Para que viajar ya estoy aquí”. Y en realidad pocos sitios combinan como esta ciudad la belleza, las delicias culinarias y la historia del Sur de los Estados Unidos.
Fundada en el 1670 por colonos británicos en una península en el Atlántico, la ciudad, junto a los ríos Cooper y Ashley jugó un papel importante en la revolución norteamericana, cambiándosele el nombre original “Charles Towne” (en honor a Carlos II, rey de Inglaterra) a Charleston, después del logro de la independencia, en el 1783.
En esa época, la ciudad de Charleston recibió la visita de George Washington, primer presidente de la nueva república norteamericana, y por esos tiempos grandes plantaciones dedicadas al algodón, el arroz y otros cultivos comenzaron a florecer en los alrededores de la ciudad.
Los dueños de plantaciones, que se beneficiaban de la labor de esclavos hicieron que Charleston se pusiera del lado de la Confederación en la Guerra Civil, y fue precisamente en el fuerte local, Fort Sumter, donde comenzó esa guerra con fuerzas rebeldes tomando el fuerte de manos del ejército de la Unión.
Los amantes de la historia pueden visitar este fuerte en una excursión de Fort Sumter Tours partiendo en trasbordador del Puerto de Charleston. El Fuerte Sumter, ahora un Parque Nacional, cuenta con amplias fortificaciones, cañones, y exhibiciones.
Rutas históricas
Viajeros interesados en visitar mansiones históricas restauradas por la sociedad no-lucrativa Historic Charleston Foundation pueden ir a la Nathaniel Russel House, en el 51 Meeting Street. Construida en el 1808 en estilo Federal, la casa cuenta con mobiliario de la época –y un harpa en uno de los salones donde la familia recibía a miembros de la sociedad en el Siglo XIX-- y bellos jardines.
Otras mansiones de antes de la Guerra Civil que están abiertas al público incluyen la Mansión Calhoun, en el 16 Meeting Street. En estilo italiano, la mansión tiene 35 habitaciones y salones (incluyendo un salón de baile), 35 chimeneas, 11 arañas de luces, una cúpula de 90 pies de altura, vistas del Puerto de Charleston y jardines que incluyen uno japonés con laguna llena de peces.
Animales en Charlestón
Otras mansiones históricas incluyen la Edmondston-Alston House, en el 21 East Battery; Drayton Hall, en el 3380 Ashley River Road; y Middleton Place, 4300 Ashley River Road.
Boone Hall Plantation & Gardens, en Long Point Road, es una de las más antiguas plantaciones aún en existencia, y cuenta con un pórtico con grandes columnas blancas, robles que forman una bella avenida a la entrada, y jardines con camelias, azaleas y muchas variedades de rosas.
Jardín de Charlestón
Aún se cultiva la tierra en esta plantación siguiendo las tradiciones agrarias del Sur de los Estados Unidos, aunque en vez de algodón se cultivan fresas, tomates, melocotones y pinos que se venden para árboles de Navidad.
Entre los puntos de interés que se pueden visitar, se encuentran las cabinas de los esclavos (que están listadas en el Registro de Sitios Históricos de Estados Unidos). Una visita a Boone Hall también ofrece oportunidades de ver exhibiciones afroamericanas y un pabellón de mariposas, y de saborear especialidades sureñas en el restaurante Serena’s Kitchen.

