devocional
Un corazón puro y sin contienda

Monserrat Bogaert
Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo. Efesios 4: 26
Debemos saber que al enemigo no puede dársele lugar en nuestras vidas; porque de lo contrario lo que hemos construido se perderá por no tomar el control cuando se requiera.
Muchas de las situaciones en que nos vemos involucrados pueden controlarse, evitando de esta manera consecuencias desastrosas que dañarán nuestras relaciones con los demás. Pero la mayoría de las veces se nos olvida quiénes somos y damos libertad a nuestra carne para que actúe conforme a sus deseos.
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