La Vida

SALUD MENTAL Y NUTRICIÓN

En esta Semana Santa, por qué debes alimentar tu mente y tu cuerpo

Cómo los hábitos alimentarios saludables pueden ayudar con la estabilidad de una persona que sufre de Trastorno Bipolar

Practica la atención plena de cada bocado. Piensa en por qué estás comiendo ahora y también en qué.ISTOCK

LUCY PEÑAEspecial para Listín Diario
​Santo Domingo

Cuando visité por primera vez a mi nutricionista, ella me dijo una frase muy verdadera: “Comer es un placer”.

Las personas que padecen del trastorno bipolar, con mucha frecuencia recurrimos a consumir “alimentos gratificantes” mucha azúcar y muy procesados y dirigirse a los pedidos deliveries o take outs en lugar de preparar una comida en casa.

No obstante, existe una relación importante entre la nutrición y nuestra salud física y mental. Lo bueno es que contamos con herramientas avaladas por la ciencia las cuales ayudan mejorar el estado de ánimo y también ayudan a aminorar la inflamación relacionada con las condiciones de salud.

“Somos lo que comemos”, dice un dicho, pero es cierto. Las personas con trastorno bipolar no son las únicas que tienden a consumir comidas rápidas, “carbohidratos” simples y bebidas energéticas con cafeína. Pero comer mejor podría ayudarle a sentirse mejor. 

No soy experta en nutrición sin embargo al vivir con la condición me ha llevado a realizar cambios de lo que yo denomino “Mis Malos hábitos alimenticios¨, aquí les dejo algunas sugerencias que me han ayudado bastante en la lucha de mantenerme saludable y comer con mejor calidad.

1. Evitar las meriendas sin sentido. Practica la atención plena de cada bocado. Piensa en por qué estás comiendo ahora y también en qué. ¿Aburrido? ¿Inquieto? Quizás lo que realmente necesitas es dar una vuelta por la manzana o realizar ejercicios de respiración y/o yoga.

2. Planificar planificar. Muchas personas con trastorno bipolar tienden a realizar compras impulsivas, por lo que es muy útil pensar con anticipación en las comidas y hacer una lista de compras. Tenga la fruta a mano en la cocina y los palitos de apio y zanahoria preparados y listos en la nevera. Lleve consigo refrigerios saludables para reducir las paradas en comida rápida.

3. Comprar de forma astuta. Cuando compre alimentos en un supermercado grande, primero compare las secciones exteriores, donde normalmente se encuentran los alimentos más saludables. Sea selectivo con los artículos lea las etiquetas. Localice mercados de agricultores, explórelo y haga preguntas.

4. Llevar un diario de alimentos. Como ejercicio de alimentación consciente, anota todo lo que comes o bebes durante unos días (hay varias aplicaciones para los celulares inteligentes disponibles gratuitamente para hacerlo más fácil). A menudo, la simple acción de ser consciente de lo que nos llevamos a la boca es suficiente para impulsarnos a tomar decisiones más sabias. ¡A disfrutar!

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La autora es psicóloga clínica, Grupo Profesional Psicológicamente