La Vida

menudo

Perder el vuelo por mirar pizarra en VIP Lounge

Carmenchu BrusíloffLISTÍN DIARIO

Llegó con tres horas de anticipación al Aeropuerto Internacional de Las Américas. Su destino era Miami en vuelo de Spirit. En el AILA había algunos retrasos por problemas en la pista. Almorzó con mucho relax en el VIP Lounge y a seguidas buscó una película en su celular. De vez en cuando miraba la pizarra donde registran las salidas de los vuelos. Pasa el tiempo y acude al mostrador a verificar con la empleada. ‘No está en la pizarra’, le corrobora. Vuelve a entretenerse con el celular. Sigue pasando el tiempo, pero el vuelo no está en la pizarra. Extrañado recurre a la misma empleada y es entonces cuando ella le dice: ‘A veces no los ponen’. Sale rápidamente con su mochila, único equipaje que lleva, y se dirige a la puerta correspondiente. El vuelo recién había partido. Nadie en la aerolínea le llamó por el altavoz. Alguien le comentó que al no llevar equipaje no era un problema para ellos. El próximo vuelo era a las 3:00 de la madrugada. Se quedó en el aeropuerto.

Por ‘andaretear’ se convirtió en ‘sospechoso’

Para no hastiarse en el VIP Lounge iba y venía por distintas áreas del aeropuerto. Llegada la hora del vuelo y siendo el último para subir, el empleado le informa que le falta un sello en el ticket de abordar, y le pide acompañarle. No es un sello lo que falta sino un estricto chequeo de parte de las autoridades. Es que por tanto ‘andaretear’ le tildaron de persona ‘sospechosa’.

En Miami pasan media hora en avión

Luego de aterrizar el avión en Miami, los pasajeros observan desde la ventanilla que se acerca una ambulancia y un auto de policía. La única indicación que reciben es permanecer en sus puestos. Al cabo de unos 28 minutos les permiten salir. Encuentran que hay una señora en una cama con muchos aparatos sobre el pecho.

En Migración extreman las preguntas

No terminan aquí las situaciones inesperadas de este joven señor, a quien conozco personalmente, quien nació en Washington, D. C., Estados Unidos, pero vive en Santo Domingo. Tras llegar a Migración, el oficial inicia una serie de cuestionamientos que antes jamás le habían hecho, pues tiene pasaporte americano. Ante la pregunta de a qué viene a Miami, sorprendido responde ‘Yo vengo a mi país’. Luego, al notar la rigidez del oficial atempera sus respuestas y explica que a una operación (de un familiar). Le sorprende que el oficial prosigue su cuestionamiento. ‘¿En qué hospital?’ (Él no recuerda el nombre) y cuánto dinero trae. Conversando posteriormente con un americano se entera que desde hace un tiempo a quienes llegan del extranjero a Miami, incluso a los nativos de Estados Unidos, les están haciendo muchísimas preguntas.