Experimento con 220 lagartos demuestra una adaptación más rápida de la que predijo Darwin
Para hacer el estudio, los investigadores capturaron y midieron 488 lagartos anolis pardos, que son depredadores de arañas y otros insectos.

En un clamoroso bazar, hombres paquistaníes de sangre caliente buscan una cura de sangre fría para sus males sexuales: grasa de lagarto recién procesada.
Un experimento hecho con 220 lagartos ha demostrado que la ecología y la evolución se retroalimentan y que la naturaleza se adapta y evoluciona más a menudo y más rápido de lo que anticipó Charles Darwin.
El trabajo, liderado por el investigador del CREAF Oriol Lapiedra y que publica la revista PNAS, ha descubierto un vínculo "íntimo e indisoluble entre ecología y evolución", ya que no sólo los cambios ecológicos llevan a la evolución, sino que los cambios evolutivos también provocan cambios en los ecosistemas.
Para descubrirlo, un equipo de investigación internacional ha recreado un experimento en 16 islas artificiales con 220 lagartos anolis (Anolis sangrei), una especie típica de las Bahamas, en el que han comprobado que, sólo en ocho meses, el tamaño de las patas de estos reptiles arborícolas es capaz de modificar la vegetación, los insectos y las interacciones entre los miembros de todo el ecosistema insular.
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