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Segovia, España: leyendas, historia, recuerdos… de una ciudad con encanto

‘La mujer muerta’ es el nombre que, por su forma, dan a una montaña los segovianos.

Al fondo: ‘La mujer muerta’. Delante a la derecha, la iglesia de San Millán. Fotos: Alexis Ramos B.

Carmenchu BrusíloffSanto Domingo, RD

El rápido transitar del turista que por sólo un día visita Segovia le impide embeberse en aquello que no salta a la vista: una entremezcla de leyenda e historia. Sin embargo, es parte del encanto de esta ciudad que tiene en su entorno una montaña a la que llama ‘La mujer muerta’. A varias leyendas de índole muy diversa se les atribuye haber dado pie a tal nombre. Puede observarse desde diferentes puntos de la ciudad, entre otros desde un pequeño mirador en la calle Cervantes. (A mano izquierda subiendo desde la Plaza del Azoguejo). Pero hay que conocer que así se llama y buscar con detenimiento esta sucesión de montes, como hice yo la primera vez, para poder reconocer dicha forma acostada bajo el cielo en el paisaje segoviano.

En esta ciudad de leyendas un peculiar relato atribuye a Satanás la construcción de su monumento más conocido: el acueducto romano, levantado sin argamasa ni mortero, de 728 metros de longitud y cuya máxima altura -29 metros- está en la Plaza del Azoguejo. Cuentan que enterado el demonio de que una mozuela estaba dispuesta a venderle su alma si le hacía un puente, y así no tener que caminar cada día por las empinadas calles de la ciudad cargando un cántaro de agua, le prometió levantarlo en una sola noche a cambio de su alma. Mientras la moza rezaba para no perder su alma, el diablo con rapidez, acompañado de diablillos se dedicó al trabajo, pero cuando llegó el alba le faltaba una pieza. Al no haber podido el diablo cumplir su promesa, la moza no perdió su alma. (Si miras hacia el arco del centro verás asentada una escultura. Es de la Virgen de la Cabeza. Hasta la segunda mitad del siglo XX pasaba agua por este acueducto).

Desde la Plaza del Azoguejo, al subir por la antigua calle Real, hoy dividida en tres -Cervantes, Juan Bravo, e Isabel la Católica-, verá en el número 12 de la calle Cervantes el mesón más antiguo de Segovia: Casa Duque (de 1895). Cuesta arriba, en la Plaza del Corpus, hay un café en el cual preparan un delicioso chocolate con churros. Lo he probado. A un lado, la Antigua Sinagoga Mayor. Hoy, Iglesia del Corpus Christi. (Fotos de mi hijo Alexis Ramos Brusíloff para este artículo en LISTÍN DIARIO).

Sagrada Forma

En la Iglesia del Corpus ubican la leyenda de un sacristán que vendió la Sagrada Forma. Cuando alguien, profanándola, quiso echarla en agua hirviendo, los ángeles se la llevaron volando hasta el Monasterio de Santa Cruz.