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FÁBULAS EN ALTA VOZ

Psicología inversa para los vendedores en la calle

Marta Quéliz

Marta Quéliz

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Marta QuélizSanto Domingo, RD

Recientemente, muchos nos conmocionamos cuando nos enteramos de que un limpiavidrios hirió a una señora que se rehusó a usasr sus servicios. Así como ella, cualquiera podía estar en su lugar por dos razones: en este país una gran mayoría tiene vehículo, y los limpiavidrios están al por mayor y al detalle, pese a que en varias ocasioens les han prohibido hacer ese oficio en las vías de la ciudad. La sotuación ha atemotizado tanto a la población que, sé de personas que me han dicho: “yo les tengo terror a esos muchachos”.

Con miedo y delicadeza

Las cosas se han tornado tan complejas, que el lunes, andando con mi hija, se nos acercó un vendedor de parabrisas para ofertar el producto. Ella se negaba y él insistía de una forma inadecuada. Le dije: “Dalia, sonríe, no te moleste, hazlo de forma amable. Recuerda que hay aplicarles la psicología inversa a los vendedores en la calle porque algunos más que vndedores son agresores”. Me hizo caso, y sonriendo le repitió: “no deseo en este momento, muchas gracias”. Se marchó, no muy feliz, pero al menos no encontró motivos para seguir de impetinente.

Un viaje sin riesgo

Me quedé pensando en ese mecanismo de defensa que tuvimos que utilizar para evitar que esa persona continuara con su desagradable insistencia, y fue entonces cuando me trasladé con mi hija a una ciudad fabulosa donde pararte en un semáforo no supone ningún peligro, no importa cuán amplia sea la cantidad de vendedores que hagan su punto en el lugar. Allí no te lanzan una esponja sucia al cristal para obligarte a que dejes que lo “limpien” aun esté limpio. Quien te ofrece ese servicio lo hace con amabilidad, y si quieres, lo hacen con agua limpia y sin riesgo de que te agredan hasta si le das menos dinero del que esperan.

El respeto ante todo

En aquella ciudad fabulosa donde me trasladé con Dalia, no hay manera de que alguien se acerque a ti sin tu consentimiento. El respeto es una norma que debe seguirse, no importa el servicio que ofrezcas. Las autoridades se mantienen atentas a que todo funcione y se preserve la integridad física y emocional de conductores y vendedores. No hay encontronazos, agresión y muchos menos irrespeto por ninguna de las partes. Ufff, cambió el semáforo y el viaje nuestro a aquel lugar, concluyó dando paso al que debíams seguir en la realidad, por una 27 de Febrero donde en cada parada te acecha el peligro y los temores se apoderan de ti, pues no sabes desde donde puede venir una pedrada, un trompón al cristal o cualquier otra agresión de las que ya han sido víctomas varias personas. Así que, les exhorto a utilizar la psicología inversa.

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