La Vida

SENDEROS

Un código en la conciencia para ser felices

Fuimos creados para reunir la diversidad y ser felices. ISTOCK

Lesbia Gómez SueroSanto Domingo

¡No hay que perder la fe, porque el mismo Dios tiene en sus códigos el mantener a sus hijos bajo su resguardo y control, y fuera del alcance del mal que los acose!

Pareciera contradictorio que las aves, optimistas, se enrumban a los cielos sin temor a las tormentas que puedan enfrentar. No trabajan, pero confían con su armonioso canto en que han de comer y llevarles alimentos también a sus implumes hijos. Las plantas y flores, aun silvestres, desafían el arduo calor y sequedad, confiadas en que, aún no haya abundantes lluvias, el rocío matinal atenuará su ardentía. Vemos que, con códigos asignados a los mares, se contienen armoniosamente y no se salen de su cauce, y se entretienen con el rítmico ir y venir de sus olas en odas de alegría. Observamos la coherencia de un plan cósmico, del saliente sol cada día y sus beneficios a la vida. Todo en la naturaleza está plasmado en un orden de vida, de armonía y belleza. Sin embargo, el hombre, dotado de un raciocinio lógico e intelectual para manejar sus emociones y conductas, desobedece el plan que le fue diseñado en la conciencia en pro de vivir en una hermandad de amor con todos los productos de vida. Tiene, de por sí, un código para ser feliz, pero, por estar obnubilado por cosas inútiles a su crecimiento, olvida que fue creado con el propósito de impulsar el desarrollo integral en amor, sentimientos nobles y conductas correctas, en función de todos y para todos, en un servicio mancomunado que sirva a todos por igual, sin el menosprecio de color, religión raza o clase. Fuimos creados para, en unicidad, fomentar valores para reunir la diversidad en un solo propósito: que todos los hombres sean felices, que todos los hombres vivan en paz.