La Vida

RELIGIÓN

Movimiento de Cursillos de Cristiandad cumple seis décadas de transformar vidas en República Dominicana

El primer cursillo de República Dominicana se celebró del 27 al 30 septiembre de 1962. Participaron ocho sacerdotes y 40 laicos. FOTO CORTESÍA DEL MCC

Jaclin CamposSanto Domingo, RD

El Movimiento de Cursillos de Cristiandad (MCC) está de fiesta. Hace seis décadas, del 27 al 30 de septiembre de 1962, se realizó su primer encuentro en República Dominicana.

Los miembros del movimiento católico, que se hacen llamar cursillistas, no han querido dejar pasar la ocasión y, por eso, este domingo 2 de octubre celebrarán su sexagésimo aniversario con la XI Ultreya Nacional, en Casa San Pablo.

Con el lema “Juntos más allá, siempre más allá”, la ultreya (reunión de cursillistas que toma su nombre de un antiguo vocablo español que usaban los peregrinos del Camino de Santiago para darse ánimo) contará con la presencia de delegaciones de alrededor de ocho países.

Guillermo Mejía, director del Secretariado Nacional del MCC, explica que el movimiento se sustenta en los lazos de amistad para alcanzar a las personas que están más alejadas de la Iglesia y que tienen cierto nivel de liderazgo.

La meta última es que se acerquen a Dios y que, luego, “desde sus propios ambientes, puedan ayudar a cambiar el mundo”.

“El hombre está deseoso de Dios, pero de espaldas a Dios”, sostiene Mejía.

Al pasar balance al impacto de esta obra evangelizadora, César Curiel de Moya, director del Secretariado Arquidiocesano de Santo Domingo, destaca que más de 100,000 personas han participado en los cursillos en el país.

El cursillo, una experiencia de tres días, busca que el participante experimente un triple encuentro: con Dios, con su vocación y con los demás.

“Es aprender, en tan solo tres días, a ser feliz para toda la vida”, afirma Curiel, quien resume la misión del MCC en transformar a hombres y mujeres en mejores personas y mejores ciudadanos.

“Mi vida se ha convertido en una fiesta”

Tanto Mejía como Curiel testifican sobre la transformación que se operó en sus vidas gracias al MCC.

Mejía forma parte de una segunda generación de cursillistas. Sus padres se integraron al movimiento antes que él, en la década de 1960. Aunque sabía de la existencia del MCC, no se interesó en el cursillo; como joven y profesional, la vida lo condujo por otros derroteros.

Fue su hermana, que participó en el cursillo antes que él y oraba con fervor para que él pudiera vivir la experiencia y encaminarse por un mejor rumbo, quien lo convenció. Asistió al encuentro a mediados de 1988 (para “salir de eso”, confiesa) y el impacto que produjo en su interior lo empujó a compartir con otros lo que había experimentado. Y lo continúa haciendo hasta hoy.

La hija mayor de Mejía también es cursillista y dirigente del MCC.

Curiel supo de la existencia de los cursillos cuando vio el cambio que su padre experimentó luego de acudir a uno de esos encuentros. Sin embargo, al ingresar a la universidad y verse influenciado por la doctrina comunista, Curiel comenzó a rechazar todo lo relacionado con la fe y la religión.

Participó en el cursillo en 1986 en un intento desesperado por salvar su matrimonio, que se encontraba a la deriva, y para complacer a su esposa, quien había asistido tres años antes.

¿El resultado? No solo pudo salvar su matrimonio, sino que se convirtió desde entonces en “un fiel seguidor de Cristo”.

“Mi vida se ha convertido en una fiesta”, asegura.

Los líderes del MCC destacan que la influencia de este no se limita al ámbito personal y espiritual. En las reuniones de grupo que organizan luego de los cursillos han surgido varias iniciativas sociales. Entre ellas, citan el Movimiento Matrimonio Feliz, La Hora de Dios y la Feria del Libro Católico.

La XI Ultreya Nacional del MCC se realizará este domingo 2 de octubre, de 9:00 de la mañana a 4:00 de la tarde y está abierta al público general.

Orígenes del Movimiento de Cursillos de Cristiandad

El Movimiento de Cursillos de Cristiandad (MCC) es un movimiento eclesial católico, reconocido y aprobado por la Santa Sede, con presencia en todo el mundo. Surgió en Mallorca (España) en 1949, luego de una peregrinación a Santiago de Compostela que tuvo como lema “Cien jóvenes para Cristo”. El primer cursillo se celebró en enero de aquel año en el Monasterio de San Honorato (Mallorca).

A Latinoamérica el movimiento llegó por Colombia. En ese país sudamericano se realiza en 1953 el primer cursillo fuera de España. Aquel fue, asimismo, el primer cursillo para mujeres.

En República Dominicana el primer cursillo se celebró del 27 al 30 septiembre de 1962, en el colegio Mayor San José de Calasanz. Participaron ocho sacerdotes y 40 laicos.