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SALUD MENTAL

“Muchas veces el adicto es el síntoma”: por qué es importante incluir a la familia en el tratamiento de las adicciones

Su participación en terapia, en combinación con otras estrategias, aumenta la efectividad del tratamiento

La familia tiene un rol vital en la recuperación de una persona con un trastorno por uso de sustancias. ISTOCK

Jaclin CamposSanto Domingo, RD

El rol de la familia en el tratamiento de las adicciones ha sido entendido, tradicionalmente, como un rol de apoyo. Por un lado, los parientes del usuario de drogas brindan información sobre aspectos que el equipo terapéutico necesita para atenderlo y, por otro, reciben un reporte de su evolución.

Ahora, los especialistas en el manejo de adicciones adoptan un nuevo enfoque, en el que la familia y sus dinámicas cobran mayor relevancia tanto al momento de determinar el origen del trastorno como al momento de tratarlo.

La familia es un ente “totalmente importante” en la recuperación de una persona con un trastorno por uso de sustancias, afirma la psicóloga Dianne Bisonó, quien considera que “muchas veces el adicto es el síntoma de la familia”.

La presidente de Fundación Fénix, institución que trabaja en la prevención y tratamiento de esta problemática, dice que muchas personas desarrollan dependencia a sustancias o conductas debido a su incapacidad para manejar de forma asertiva emociones y sentimientos.

Cuando en la familia hay una persona con una adicción todo el sistema entra en un círculo vicioso y por eso, explica Bisonó, las probabilidades de éxito del tratamiento se elevan cuando la familia decide hacer “un cambio significativo en su vida”.

La mexicana Xochitl Mejía, psicóloga especialista en el manejo de adicciones y directora del Centro de Desarrollo Humano Tonalli, opina que los terapeutas y trabajadores sociales deben evitar dedicar las primeras entrevistas con la familia a hablar solo del paciente, y deben tomar en cuenta cómo la enfermedad impacta a cada miembro del sistema.

Dentro de cada hogar se identifican los factores de riesgo y los factores de protección frente a las adicciones, y durante la terapia conductual a la familia se la aborda igual que al paciente, con un plan de trabajo y unos objetivos terapéuticos específicos.

Factores de riesgo

Consumo de drogas legales o ilegales entre otros miembros del hogar, falta de supervisión de los hijos por parte de los padres, situaciones de pérdida, dificultades para establecer vínculos y distintas formas de abuso se encuentran entre los factores de riesgo que conducen al uso de sustancias o a la adopción de hábitos compulsivos.

Es importante identificar cuáles de esos factores se hallan presentes en cada caso en particular, ya que la individualización aumenta la efectividad del tratamiento.

En caso de que existan otros consumidores de drogas, legales o ilegales, en el hogar, se desaconseja iniciar el proceso de rehabilitación de forma ambulatoria.

Mejía recomienda hacer un tratamiento residencial y encontrar luego las herramientas o estrategias para que el usuario en recuperación conviva con el consumidor de sustancias que comparte su mismo techo.

En unas ocasiones, el reto del terapeuta consistirá en generar en padres y tutores la conciencia de que deben acercarse más a sus hijos; en otras, el desafío será trabajar dificultades que, como la falta de comunicación o de reconocimiento, impiden a la familia establecer vínculos de confianza y apoyo mutuo.

Además, hay que detectar situaciones de violencia o de abuso sexual, pues la violencia, de acuerdo con Mejía, “está muy ligada” a “todas las facetas” de la adicción, pero muchas veces permanece oculta.

Factores de protección

En la terapia de adicciones debe evitarse otro error común: el de identificar únicamente los factores de riesgo existentes.

En las primeras entrevistas de valoración los terapeutas y trabajadores sociales suelen centrarse en aquello que no funciona, pero se hace igualmente necesario indagar qué funciona o ha funcionado en el pasado.

“No es posible que todo, absolutamente todo, en la familia esté mal”, juzga Mejía.

En muchas ocasiones, mientras se corrige lo que no funciona, la estrategia de tratamiento debe empezar por “tirar” de lo que sí anda bien.

“La fórmula, por así decirlo, es incrementar estos factores que sí funcionan en la familia y disminuir lo que no funciona”, explica Mejía.

Factores de protección contra las adicciones incluyen los lazos de confianza y respeto, el clima de apoyo para el logro de metas y la supervisión de los hijos por parte de los padres.

Finalmente, para la psicóloga mexicana resulta “importantísimo” trabajar la “enfermedad emocional” que se va generando cuando se tiene un ser querido con un trastorno por uso de sustancias o una adicción conductual.

Seminario

La adición se considera una enfermedad crónica. Se define como el deseo compulsivo de consumir repetidamente sustancias químicas o de observar conductas abusivas en relación con la comida, las compras, el juego, el sexo, el trabajo, la televisión, los medios informáticos y de comunicación o cualquier otra actividad (Diccionario de términos médicos).

La importancia de la familia en el tratamiento de las adicciones fue uno de los temas abordados durante el seminario virtual “Nuevos desafíos en el mundo digital y la postpandemia”, organizado por Fundación Fénix, institución sin fines de lucro con más de 26 años de trabajo contra la enfermedad de adicción.

El seminario se enfocó en la capacitación de profesionales de la salud y las ciencias sociales, para la prevención y el tratamiento de las adicciones. Un equipo de expertos internacionales procedentes de Argentina y México impartió las clases los miércoles 1, 8, 15 y 22 de junio. La capacitación contó con el aval del Centro de Desarrollo Humano Tonalli.