La Vida

ÁNIMO EN DOS MINUTOS

Dejarse amar hasta el fondo

Luis García DubusSanto Domingo

Hoy, en todas las misas, en toda la tierra, leerán una parábola tan breve como genial. Dice así:

“Un hombre tenía una higuera plantada en su viña, fue a buscar higos y no los encontró. Entonces dijo al viñador:

-Ya ves: tres años llevo viniendo a buscar fruto a esta higuera y no lo encuentro. Córtala. ¿Para qué, además, va a ocupar inútilmente el terreno?

Pero el viñador contestó:

-Señor, déjala todavía este año; entretanto yo cavaré y le echaré abono; si en adelante diera fruto... si no, la cortas.”

Según todos los autores que he consultado, el significado de esta parábola es el siguiente: el dueño de la viña es Dios Padre. La higuera es el pueblo hebreo de esa época. El viñador es el Señor Jesús. Y el fruto que el pueblo hebreo tenía que dar, que era creer en el hijo de Dios, y en consecuencia, convertirse, es decir, cambiar de mentalidad.

De modo que, fe auténtica significa, necesariamente, un cambio de mentalidad.

¿Conoce usted personas cuya fe en el Señor Jesús les haya producido este “cambio de mentalidad”...?

Conozco un empresario, un obrero y una estudiante, que, después de recibir la fe, tratan a sus compañeros como personas y no como máquinas, se convirtieron en personas alegres, con actitud positiva y de servicio.

Usted debe conocer algunas personas con esa fe que les ha producido un cambio en la forma de pensar, de sentir, de interpretar la vida. ¡Quizás usted mismo sea una de ellas...!

En todos estos casos lo que observo es que la gente va adecuando su vida a los criterios del Señor, y esto produce evidentes e incontables beneficios.

- El egoísmo va siendo sustituido por el amor

- El miedo por la paz

- La tristeza por la alegría

- La complicación por la sencillez

- La frustración por el gozo, etc., etc., etc.

Ellos aprenden a no juzgar y a no condenar a los otros, y en cambio son capaces de hacer algo que resulta imposible para los que no tienen fe: perdonar.

La pregunta de hoy

¿Qué significa convertirse?

Pedro tuvo una auténtica conversión cuando en el mismo momento que él lo estaba negando, el Señor lo miró (Lucas 22,61), porque en esa mirada Pedro pudo percibir toda la misericordia y el amor sin límites del Maestro, e hizo “la experiencia de dejarse amar hasta el fondo”. Allí se convirtió definitivamente.

Dice el Señor que, cuando alguien hace esto, “Hay gozo entre los ángeles de Dios”.

“El cristiano del futuro será un hombre que ha vivido una experiencia personal, o ya no será nada” (Karl Rahner).

“La vida del alma consiste en el abandono, y no en la conquista” (Teresa de Lisieux).

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