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La Vida jueves, 30 de diciembre de 2021

ARTESANÍA

Domingo, el empajillador

En desuso. Antes los “empajilladores” salían por las calles pregonando su servicio, pero en la actualidad son pocos los que realizan este trabajo

  • Domingo, el empajillador

    En plena faena. © Xiomarita Pérez

  • Domingo, el empajillador
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  • Domingo, el empajillador
Xiomarita Pérez
xiomaritabaila@gmail.com
Santo Domingo

Tejer sillas en palma real es un arte que no se estudia en ningún centro educativo, ya que siempre va de la mano con la tradición oral. Muchos erróneamente le dicen guano a la palma real, pero con el guano se trabaja la escoba y los macutos entre otros utensilios.

Además de esta fibra natural, también hay otras como la cana, el guano y la cabuya que forman parte de nuestro entorno dominicano y que se utilizan en la cestería, que es parte de la artesanía, con la que se trabaja la fibra natural o vegetal para elaborar objetos utilitarios de la cotidianidad como macutos, sombreros, árganas, etcétera.

La artesanía es un renglón del folklore o cultura tradicional y debe poseer elementos identitarios del país que la exhibe y no elaborarse en serie para ser industrializada.

Antes, los “empajilladores” salían por las calles pregonando su servicio, pero en la actualidad son pocos los que realizan este trabajo y los que lo hacen están en un sitio fijo, como Soriano Núñez, alias Domingo, nativo de La Estancia de Hato Viejo de Yamasá que, aunque continúa el legado de empajillador que le dejó su padre hace 42 años, tiene un trabajo fijo en Villa Mella como sereno en una empresa de herrería.

“A mis hijos no les interesa este trabajo, aunque siempre les he dicho que podrían también vivir de esto ya que deja sus chelitos, aunque sea poco. A la juventud no le gusta coger lucha”, expresa Domingo, mientras maniobraba con el rollo de la fibra.

“Los gobiernos no le han dado casi valor a la cultura de aquí, han dejado acabar esto, antes lo que había era sillas y muebles de fibras naturales y la pajilla o rejilla que es importada”, dice Domingo, refiriéndose al trabajo artesanal identitario que realiza con mucha entrega.

Trabajador

Este artesano se desplaza todos los días tempranito, desde Villa Mella a Villa Consuelo, para atender los compromisos de muchos clientes que quieren embellecer con diferentes tejidos en palma real los fondos de los asientos, que era lo que se usaba en las sillas del comedor y en las que “reposaban”, al igual que lo hacían sus dueños en la “enramá” de los campos, luego del almuerzo, las cuales se han sustituido por las plásticas apilables.