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La Vida jueves, 16 de diciembre de 2021

COSAS DE DIOS

Cuando Laura despierta

  • Cuando Laura despierta

    Alicia Estévez

Alicia Estévez
alicia.estevez@listindiario.com
Santo Domingo, RD

El sol se encuentra en el centro del cielo, la comida casi llega a la mesa, yo he resuelto problemas, entrado y salido. Los perros pasearon ya, el piso reluce, no hay basura en los zafacones, se acerca el mediodía, pero la casa aun duerme.

SIN ENCONTRARNOS

Los que nos hemos levantado, vamos de un lado al otro, cada uno en lo suyo, sin encontrarnos apenas. Interactuamos poco, salvo para pedir cosas, permiso o perdón, luego, seguimos recluidos en nuestras respectivas habitaciones o atrincherado en el segundo piso, el caso de mi hijo Jorge, quien trabaja allí. Aunque en casa es una norma saludarnos cuando nos despertamos, la cosa no pasa de ahí, durante horas, toda la mañana, hasta que Laura despierta. Porque nuestro hogar duerme mientras ella, la única chica entre dos varones, está dormida.

SOLO LAS MUJERES

Cuando la observo, la disfruto y amo cada uno de sus inventos y locuras, pienso en esos teóricos que subestiman las diferencias entre los sexos.  Pues, aunque Laura nunca ha escuchado en mi casa que hay actividades reservadas a los varones, hizo todo lo que sus hermanos, aprender a montar bicicleta, nadar, etc, sin complejos, ama el rosa, le gusta cocinar y, al levantarse, ilumina nuestro mundo como una mujer sabe hacerlo, con su sola presencia. Aparece desgreñada, ante mí, con los brazos en alto, para abrazarme. Me dice “mama”, no mamá, solo a esa hora, el resto del día se vuelve más formal y me llama “madre”.

DE CUMPLEAÑOS

Y el silencio que había imperado, pese a la febril actividad con que todos agotamos la mañana, se rompe. Es Laura quien alborota a los perros, jugando con ellos; hace reír a la joven que nos asiste en la casa y hablar a sus hermanos. También, interrumpe mi jornada, ante a la computadora, una y otra vez. Por eso, cuando, esta Navidad, su querida amiga Lisa y su familia la invitaron a visitarlos en Estados Unidos, pensé que aprovecharía mejor el tiempo, sin las interrupciones de Laura. No ha sido así. La extraño tanto que me he vuelto más lenta y todo a mi alrededor, también. La casa parece dormir, en especial, los perros, Gouda y Tintín, que lucen nostálgico, en espera de que ella aparezca y nos despierte a la vida. Así será el día en que esté de vuelta ese regalo perfecto que Dios me entregó, tan perfecto como el que usted recibió el día en que se convirtió en madre o padre. ¡Cuánto se ama a los hijos! Y hay que decírselos, en especial, si están de cumpleaños, como mi amada Laura, aunque se encuentren lejos.