La Vida

DEVOCIÓN

Las Mercedes: milagrosa imagen cuyo rostro se transmutaba en la Semana Santa

Imagen de la Virgen de las Mercedes. Foto: Luis Marcel Ricart

Carmenchu BrusíloffSanto Domingo, RD

De ‘milagrosa’ la calificó Fray Gabriel Tellez (conocido como Tirso de Molina). Es la imagen (se cree del siglo XVI) de la Virgen de las Mercedes que, recién restaurada en Sevilla y conservando su cabeza original, está de vuelta ante los fieles en la Iglesia Nuestra Señora de las Mercedes, en Santo Domingo. Así me informa Luis Marcel Ricart, quien tomó las fotos de esta efigie de la Virgen, cuyo rostro durante la colonia reaccionaba ante el dolor y la alegría cambiando de expresión.

(Una dama de la parroquia de las Mercedes me aseguró haber visto, en una de sus últimas procesiones, cómo al doblar desde la calle Las Damas a Las Mercedes cambiaba la expresión de la Virgen).

Rescate en la colonia

Como ‘cosa vieja’, por haber decaído la devoción a las Mercedes, fue en aquella época arrinconada esta imagen en la sacristía hasta que fervorosos de la Cofradía de los Dolores la rescataron para representar en Semana Santa los episodios de la pasión, muerte y resurrección de Cristo. Citando a Tellez, María Ugarte cuenta en Estampas Coloniales que ese Jueves Santo entraron a la Sacristía dos cofrades y al vestir de luto a la Virgen vieron cómo su semblante estaba ‘totalmente mudado, hecho carne en los ojos, las lágrimas copiosas bordando las mejillas y éstas, de suerte, pálidas que los afectos de los presentes pasaban de admiración a un género de pasmo y horror. Los labios hasta allí claveles, ya lirios o violetas, y toda ella, en efecto un espectáculo de angustia’.

Preguntaron de dónde era esa imagen adolorida y el sacristán ‘juraba no ser otra que la antigua’. Terminada la ceremonia del Viernes Santo, volvió a la sacristía. El domingo, al encontrarse con el Cristo resucitado, varió su rostro. ‘Se manifestó de suerte hermoso su virginal semblante, derramando gozo por los labios y la vista, que pudieron los serafines admirarse y dar las mismas voces que el enajenado pueblo’.

Más prodigios

Luego del terremoto de 1614, la gente abarrotaba la iglesia de las Mercedes. ‘La piadosa imagen abría y cerraba los favorables ojos incesantemente, ya es rostro sonrojado y encendido, que con alegres muestras consolaba y suspendía, ya pálido y como temeroso, que en los que la miraban influía mortales sobresaltos, animando con afectos tan contrarios a los pusilánimes, devotos y obligando severamente a los desbaratados para que, mejorando sus costumbres, frecuentasen sacramentos y abjurasen vicios’.

Descripción

De esta imagen decía Tirso de Molina que ‘es tan hermosa que es imposible poner en ella con atención la vista y no desahogar el corazón y el alma de cualquier congoja por muy apretada que parezca’.

Ataques

Luego de los primeros prodigios durante la colonia, ‘los hijos de otra religión tacharon de ‘embeleco’ lo sucedido, afirmando que para el Viernes Santo habían barnizado la cara de la Virgen para enseñarla triste y el mismo viernes por la noche le dieron otro baño que ‘la pintase hermosa”. Esto quedó desmentido en la Semana Santa del año siguiente.