La Vida

PSICOLOGÍA

Desaparición, un duelo de angustia e incertidumbre

Redacción L2Santo Domingo, RD

En República Dominicana, se puede decir que es hasta común que personas desaparezcan o por qué no, que las desaparezcan. El caso es que ese tipo de situaciones llevan a los familiares y amigos a la desesperación y a vivir momentos de angustia y de incertidumbre que afectan sus emociones.

Carmen Virginia Rodríguez, del Grupo Profesional Psicológicamente, entiende que por la naturaleza de este tipo de duelo, la familia se mantiene en una alerta constante que es la crea la angustia y la incertidumbre y, esta situación termina afectando y causando cansancio emocional que, de alguna manera hay que amortiguar.

La desaparición de un ser querido es un duelo para la familia y cercanos. De ahí la importancia de que de vez en cuando se desconecten los teléfonos o que haya alguien que lo atienda que pueda tener respuesta a llamadas molestosas o de peligro; se debe descansar aunque sea por un par de horas, nunca dejar de alimentarse, pues hay que tener fuerzas para afrontar la situación, y para quienes van ofreciendo información, se hace necesario que sepan hacer llegar los detalles a la familia.

La especialista recomienda concentrar las energías en la búsqueda y dejar el duelo en segundo plano. “Es difícil, pero es la mejor forma de afrontar este tipo de eventos, pues de esta manera nos sentimos útiles, que estamos haciendo algo por esa persona que está desaparecida. No es correcto solo dejar el trabajo a las autoridades, es una labor en conjunto que debe hacerse”, aconseja.

Buscar la causa

Un dato importante es pensar qué pudo haberle motivado, si se entiende que lo hizo por voluntad propia, o si tuvo algún problema con alguien para saber si hay otro trasfondo. Esto porque si es un adolescente que el desaparecido, por ejemplo, puede que lo haga por rebeldía, como se han dado casos. Hay algunos que solo se van para mortificar y a veces, hasta llegan hacer lo peor para castigar a quien o quienes le hicieron molestar. Pueden ser los padres o una pareja, si tienen.

Sobre este punto, Carmen Virginia Rodríguez dice que se han dado casos al respecto, pero que también se dan por depresión. “Mucho es lo que se habla de los adolescentes rebeldes, pero no sabemos qué es exactamente lo que les lleva a esa rebeldía, o si esa expresión no es más que una depresión. Pues les cuento que sí. A veces la depresión se enmascara en los adolescentes como una rebeldía, a la que no se le encuentra una explicación ‘lógica’. Cuando hablamos de depresión en adolescentes, estamos siempre esperando conductas propias de la depresión en adultos, y no necesariamente es así. Los jóvenes tienen manifestaciones diversas para dejarnos ver y saber que están deprimidos aunque no lo expresen verbalmente”, puntualiza.

Dentro de las conductas que debemos observar en nuestros jóvenes son: tristeza, sensación de vacío, sentir desesperanza, enojo, irritación, frustración, desinterés en esas cosas que le gustan, aumentar o bajar de peso, cambios en el patrón del sueño, agitación (movimientos constantes), sentir poca energía para hacer las cosas, sentirse culpable, sentir que no tiene valor (baja autoestima), problemas para concentrarse, problemas para recordar cosas importantes, dificultad para tomar decisiones, pensamientos de suicidio (pensamientos de no querer estar vivo o de no tener sentido estar).

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