Para que ellas y ellos se entiendan mejor…

Existen diferencias en el estilo de comunicación masculino y femenino. Además, mujeres y hombres usamos las palabras, en ocasiones, de distinta manera. Pero podemos atendernos, entendernos y comunicarnos mejor poniendo en práctica unas sencillas recomendaciones.

“Las mujeres tenemos un estilo propio de comunicación que no siempre es bien comprendido ni aceptado en el entorno empresarial, político y público”, señala Teresa Baró consultora, formadora y entrenadora especializada en comunicación interpersonal en el ámbito profesional, directivo y empresarial (www.verbalnoverbal.com).

"Asimismo, muchas de nosotras trabajamos en entornos predominantemente masculinos, por lo que conocer las diferencias entre los patrones de comunicación de hombres y mujeres nos da ventaja para adaptarnos, responder y actuar con mejores resultados", añade esta experta (www.teresabaro.com).

Baró ha publicado el libro ‘Imparables. Comunicación para mujeres que pisan fuerte’porque, “en general, el entorno profesional todavía está pensado por y para hombres, obligándonos a superar obstáculos constantemente” y lo describe como una guía para mujeres profesionales, donde se recopilan las mejores técnicas y consejos de su autora.

Según Baró, “la comunicación de hombres y mujeres tiene una amplia base compartida. Si no fuera así, no habría forma de convivir. Pero también tiene unos rasgos característicos para cada género. Y son estos los que muchas veces forman una barrera para la comprensión o nos ponen a las mujeres en desventaja”.

Esta experta ha analizado las diferencias en el estilo de comunicación femenino y masculino tradicionales: “algo que todavía se mantiene en la mayoría de los países de cultura occidental”.

Ofrece dos ejemplos de esta situación: “Le cuentas a un hombre (compañero o pareja) un pequeño problema que tienes y él te dice inmediatamente lo que tienes que hacer, cuando tú lo sabes de sobra y solo estabas pensando en voz alta. O le preguntas algo esperando una explicación y su respuesta es un monosílabo”.

“Estas diferencias de actitud son frecuentes entre hombres y mujeres, y nos pueden llegar a irritar. A veces pensamos que ellos son muy simples porque les tienes que decir las cosas muy claro para que las entiendan”, puntualiza.

DISTINTOS MODOS DE RELACIONARSE Y EXPRESARSE.

“Ellos piensan que nosotras somos muy complicadas, que decimos las cosas indirectamente. Una de las frases masculinas más pronunciadas es: «Mujeres, no hay quien las entienda», y en el lado femenino es probable que una de las más destacadas sea «Pero ¿cómo es posible que no se dé cuenta?»", indica.

Baró también profundizado en las distintas maneras en las que hombres y mujeres utilizamos las palabras.

"La neuropsiquiatra Louann Brizendine explica que las chicas participan en la toma de decisiones, con el mínimo de estrés, conflicto o alarde de estatus. Expresan a menudo el acuerdo con las propuestas de un compañero y, plantean sus propias ideas mediante preguntas como, ‘yo seré la profesora ¿de acuerdo?’. La relación social está en el centro de su ser", de acuerdo a Baró.

»Los chicos, en cambio, usan en general el lenguaje para dar órdenes a otros, hacer que se hagan las cosas, presumir, amenazar, ignorar la propuesta de un compañero y aplastar los intentos de hablar de los demás», añade.

"Nosotras estamos entrenadas en escuchar, observar y empatizar con los demás, en tener conversaciones que buscan la participación del otro y el acuerdo. Ellos están entrenados para competir, defender sus intereses y mostrar músculo, también músculo verbal, todo esto en el ámbito público", opina.

Baró descifra en ‘Imparables’ los códigos de comunicación de unos y otros, analizando por separado la comunicación verbal (la palabra), el lenguaje paraverbal (la voz) y la comunicación no verbal (todo lo que comunica en una persona, menos la voz y la palabra), así como sus distintos estilos de relacionarse y expresarse.

SUGERENCIAS COMUNICATIVAS PARA ELLA Y ÉL.

Habida cuenta de estas diferencias comunicativas, la experta propone una serie de recomendaciones “para ELLAS” y “para ELLOS”, encaminadas a facilitar que se atiendan, entiendan y comuniquen mejor.

“Los hombres tienen que saber que las mujeres tendemos a ser más prudentes, discretas y reservadas en el ámbito empresarial. Nos cuesta más expresar nuestras opiniones en público, manifestar nuestros deseos y ambiciones, enfrentarnos directamente con compañeros”, explica Barí.

“También hablamos utilizando recursos que suavizan nuestra expresión para no parecer agresivas o mandonas”, añade.

“Esto solo es un patrón de conducta que hemos aprendido para resultar más agradables y ocupar un discreto segundo plano en el ámbito público, que es lo que se ha esperado tradicionalmente de las mujeres. Detrás del lenguaje tierno, a veces inseguro y dubitativo de una mujer hay una absoluta seguridad en lo que expresa, un gran conocimiento y un enorme talento”, destaca.

“Lo que pueden hacer ELLOS es apoyar a estas mujeres para que se sientan cómodas para expresarse libremente, entender que sus vacilaciones sólo es algo externo y animarlas a ser más visibles y a participar en todo tipo de reuniones y eventos con la garantía de que serán escuchadas y tenidas en cuenta”, señala Baró.

Por otra parte, “una de las cosas que más valoramos las mujeres de los hombres es que escuchen, en lugar de que nos dediquen largos discursos, nos den consejos o nos digan lo que tenemos que hacer siempre partiendo de su punto de vista”, enfatiza.

Por su parte, “ELLAS tienen que comprender que, en el terreno profesional, se considera más eficaz y útil el estilo directo, más informativo, más seguro”, asegura.

Explica que hablar de manera clara y directa evita confusiones, ahorra tiempo y “no lo tenemos que vivir como una amenaza o una falta de cortesía, sino como una comunicación pragmática”.

“En general, los hombres nos entienden mejor cuando no nos andamos con rodeos sino que somos concretas y vamos al grano, sin los rituales de autodisminución con que solemos adornar nuestras intervenciones”, apunta Baró.

“Además, un lenguaje corporal y un tono de voz de seguridad nos ayudará mucho a que nos vean más competentes y capaces de liderar. No es una cuestión de si somos o no competentes y buenas líderes, sino de hacer que nos perciban así”, enfatiza.

“Como lo que buscamos en las organizaciones es una comunicación efectiva, es muy importante que entendamos cómo nos condicionan los estereotipos y aprendamos a superarlos juntos”, concluye esta experta.