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Apatía invernal: ¿Por qué no tienes ganas de nada en los meses de frío?

Una persona camina protegida del frío en el Paseo Marítimo, el mismo día del paso de la borrasca Justine convertida en ciclogénesis explosiva en A Coruña, Galicia (España), a 31 de enero de 2021. Justine dejó ayer, 30 de enero rachas superiores a los 120 - M. Dylan - Europa Press

Una persona camina protegida del frío en el Paseo Marítimo, el mismo día del paso de la borrasca Justine convertida en ciclogénesis explosiva en A Coruña, Galicia (España), a 31 de enero de 2021. Justine dejó ayer, 30 de enero rachas superiores a los 120 - M. Dylan - Europa Press

Aunque acabamos de estrenar mes, el del amor o de ver los días cada vez más largos, la sensación de que nos queda un "largo" invierno por delante sigue ahí en nuestro día a día. Y es que, entre Filomena, el viento, y las nuevas restricciones con motivo de la COVID-19 en diferentes puntos del país nos han dejado con una sensación de "frialdad" o apatía invernal.

"En esta época del año, donde las horas de luz siguen escaseando, nuestro organismo aumenta la secreción de melatonina (que induce el sueño y la relajación) y disminuye la producción de serotonina (que ayuda al bienestar emocional) y de vitamina D (que refuerza el sistema inmune y la salud mental). Esto se traduce en mayor somnolencia, menos energía y un estado de ánimo más bajo y menos estable", explica Aída Rubio, coordinadora del equipo de psicólogos de TherapyChat.

De hecho, las investigaciones apuntan que hay mayor incidencia de trastornos del estado de ánimo en países en los que hay menos horas de luz, como los nórdicos. Pero no es solo cuestión de la luz, existen estudios que demuestran que las inclemencias climatológicas también influyen en el estado de ánimo. Así, por ejemplo, el viento puede generar dolor de cabeza e irritabilidad (que podemos volcar en los demás).

La clave está en no dar poder a la situación. Ya sabemos que las condiciones externas del invierno nos generan un mayor cansancio tanto físico como emocional. El problema podría estar en reforzar este cansancio, sin tratar de buscar alternativas para remediarlo. "Hay ciertos casos en los que puede pasarse de esta apatía invernal a una depresión estacional, o lo que denominamos Trastorno Afectivo Emocional: un síndrome que se caracteriza por un estado de ánimo bajo o irritable, alteraciones en el apetito y el sueño, fatiga y falta de concentración entre otros síntomas; y que aparece sobre todo en otoño e invierno, remitiendo normalmente en primavera", comenta Aída Rubio.

Con el objetivo de pasar lo que nos queda de invierno con positividad, evitando sensaciones de apatía que nos puedan afectar a nivel psicológico, TherapyChat reúne 7 consejos que serán muy útiles a la hora de atajar este tipo de sensaciones:

1. Apuesta por la vitamina D. Por un lado, trata de maximizar tu contacto con la luz solar, muy importante para regular los biorritmos, ciclos biológicos rítmicos que afectan a la capacidad de cada individuo en distintos terrenos, como el mental, el físico o el de las emociones. Un truco: mantén persianas y cortinas abiertas, y sal a la calle cada día en horas solares, aunque sea unos minutos. Además, lleva una dieta rica en esta vitamina y en triptófano, un nutriente que nuestro organismo transforma en serotonina. Algunos de tus aliados serán los pescados grasos (atún, bonito), el hígado de origen animal, los lácteos, el huevo y los cereales.

2. Normaliza tus emociones. No trates de controlar tus emociones suprimiéndolas, evitándolas o culpabilizándote. En todo caso acéptalas, normalízalas y exprésalas (de palabra, mediante la escritura o de alguna manera artística). Ante todo, evitando la impulsividad, comportamiento que podría llegar a dañarte a ti mismo o tus relaciones.

3. Pon límites a esa apatía. Cuando estamos tristes o faltos de ganas, esperamos que este sentimiento pase solo. Pero nada más lejos de la realidad. Hay que activarse, moverse y buscar actividades para superar estos estados de apatía, ya sea dentro o fuera de casa.

4. Favorece el contacto con los demás. Lo ideal es mantener las oportunidades para movernos fuera de casa, pero si la situación de pandemia no lo permite, las opciones de contacto virtual son muy válidas y efectivas. La diferencia entre acabar teniendo un problema de salud mental y no, a veces es tan solo el apoyo que tengas a tu alrededor.

5. Vivimos en una situación excepcional. Acéptalo. Lo mejor que puedes hacer ahora mismo por ti es adaptarte a la situación, vivir en ella y no solo esperar a que pase. Es una vida diferente, con menos comodidades, más difícil, pero no por ello deja de merecer la pena seguir intentándolo. Si mentalmente te resistes a lo que está pasando, solo acrecentarás tu malestar.

6. La clave está en nosotros. No pienses en todo lo que debe cambiar a tu alrededor para que te vaya bien, sobre todo si no puedes controlar esos factores (como la COVID-19, el tiempo o las horas de luz); piensa en lo que tú puedes hacer para sentirte mejor y qué cambios debes de implementar para ayudar a que esto pase. Tendrás que hacer un esfuerzo para buscar alternativas creativas que te permitan seguir haciendo las cosas que te gustan y que te ofrezcan tener una vida lo más cómoda posible.

7. Busca ayuda. Si sientes que la tristeza o la falta de interés por lo que te rodea aumentan, sería aconsejable que acudas a un psicólogo, ya que podría tratarse de una depresión estacional. Acudir a un psicólogo online, como las opciones que puedes encontrar en TherapyChat, te puede ayudar a dar el primer paso.

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