La Vida

RESPONSABILIDAD SOCIAL

Una alianza con propósito

PepsiCo, la Fundación PepsiCo y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) extienden su colaboración en la región hasta el año 2026.

Mónica Bauer: “Estoy convencida de que las alianzas público-privadas como ésta contribuirán a la recuperación económica de nuestra región”.

Desde hace 14 años PepsiCo, la Fundación PepsiCo y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) trabajan juntos en América Latina y el Caribe en programas que promueven el acceso al agua y saneamiento, nutrición, agricultura sostenible, reciclaje inclusivo y el soporte en desastres naturales.

Unos 19 millones de personas se han beneficiado de esta alianza a través de una inversión de 17 millones de dólares. Recientemente, estas instituciones anunciaron la extensión de esa colaboración hasta el año 2026. Mónica Bauer, vicepresidenta de Asuntos Corporativos y Sustentabilidad de PepsiCo Latinoamérica, informa que en esta ocasión los programas estarán enfocados en el acceso al agua, el reciclaje inclusivo, la agricultura y la recuperación económica, promoviendo de manera especial el empoderamiento de las mujeres, pues estas serán incluidas en cada uno de los proyectos que se implementen. Esta colaboración servirá también para elevar la conversación sobre la relevancia de las alianzas público-privadas para impulsar el desarrollo, dice. Cerca de 6 millones de dólares serán destinados para estos programas en una alianza que beneficiará a 16 países de la región: Brasil, México, Colombia, Guatemala, Honduras, Ecuador, República Dominicana, Panamá, Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Costa Rica, El Salvador, Paraguay y Perú.

UN POCO DE HISTORIA

En el año 2007, PepsiCo inició la participación en programas de reciclaje inclusivo- que ahora se ha transformado en una gran plataforma de industria LatitudR. Este promueve la colaboración con actores públicos y privados en países de la región para crear las condiciones de inclusión necesarias para recicladores de base que trabajan en el manejo de residuos sólidos y participan en la cadena de valor del reciclaje.

A la fecha, se ha beneficiado a más de 19,000 recicladores en Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guatemala, México, Paraguay y Perú. Para Bauer, la colaboración entre PepsiCo y el BID es un ejemplo de soluciones multisectoriales para grandes desafíos locales, regionales y globales en materia de seguridad hídrica, reciclaje inclusivo, agricultura sustentable e incluyente, seguridad alimentaria y reactivación económica, “para salir adelante en estos momentos tan difíciles y seguir construyendo juntos mejores perspectivas para el desarrollo económico y social de América Latina”. Dos de las herramientas implementadas en materia de agua y saneamiento para promover la seguridad hídrica a nivel regional han sido HydroBid y AquaFund, logrando facilitar o mejorar el acceso a agua potable para más de 15 millones de personas desde el año 2011. HydroBid es una herramienta de innovación tecnológica y manejo de datos que permite identificar escasez o exceso potencial de agua, para mejorar la toma de decisiones locales y prevenir sequías o inundaciones. Esta se ha implementado Argentina, Brasil, Colombia, Ecuador, Guatemala, México, Perú y República Dominicana. Aquafund se ha implementado en Colombia, México, Perú y Honduras para llevar agua potable a comunidades rurales de difícil acceso.

Bauer explica que, en alianza con el BID,en República Dominicana implementan HydroBid desde el 2018. Este instrumento innovador de gestión de datos estima la disponibilidad de agua dulce en las regiones que presentan escasez de agua, “lo que permite una mejor gestión de los recursos hídricos a nivel municipal”.

Esta herramienta mejoró la gestión local de agua en beneficio de 500,000 personas.

FONDE DE AGRICULTURA Y EL TRABAJO CON MUJERES

Al iniciar esta nueva etapa de colaboración, Pepsico y el BID anunciaron el lanzamiento del Fondo para Agricultura de Nueva Generación (2021-2023), con el propósito de impulsar la cadena de suministro.

Este programa tendrá un enfoque de género y resiliencia y se implementará en República Dominicana, Ecuador y Guatemala, informa Bauer.

¿Por qué la alianza tiene interés en el trabajo de las mujeres como grupo vulnerable?

“Nuestra hipótesis es que una mayor participación de las mujeres y su empoderamiento económico son factores críticos para transformar la cadena de suministro, es decir, que las mujeres pueden ser el agente de cambio hacia una agricultura más eficiente y sustentable, de siguiente generación. Las integraremos a nuestra cadena de valor y tendrán más oportunidades de brindar un mejor futuro a sus familias”, sostiene Bauer.

Comenta que hacerlo inicialmente en estos tres países se debe a que en ellos existe un porcentaje mayor de mujeres desempeñando ocupaciones elementales con un menor nivel de competencias en comparación al promedio de América Latina. “Creemos firmemente que el ofrecer mejores condiciones a las mujeres en el campo no solo elevará la productividad del sector, sino que también es clave para tener un sistema alimentario más sustentable, generador de desarrollo y crecimiento social”.

DESDE EL CAMPO

De acuerdo con Bauer, la implementación de este programa permitirá -en una primera fase- analizar y entender mejor la situación de las mujeres en el campo en estos 3 países, así como los principales retos sistémicos que enfrentan ellas y las comunidades agrícolas a las que pertenecen, en materia de capacitación, acceso a tecnologías más innovadoras o eficientes y acceso al mercado. “Con esta información se podrán identificar y diseñar -en una segunda fase- las soluciones más adecuadas y tomar las acciones necesarias para elevar el papel de las mujeres como socias estratégicas en nuestra cadena de suministro, y promover técnicas y prácticas cada vez más sustentables en nuestra producción agrícola, principalmente de papa”. En República Dominicana se explorará también incorporar a este programa la cadena de suministro de plátano, explica. Agrega que la población objetivo de este programa son mujeres que trabajan (de forma visible o invisible) en granjas pequeñas y medianas, en comunidades cercanas o por debajo de la línea de pobreza, de acuerdo con estadísticas nacionales oficiales. Los beneficiarios directos en los 3 países serán al menos 855 mujeres y 40 granjas agrícolas participantes. Los beneficiarios indirectos serán al menos 900 hogares y 1,500 beneficiarios. “En República Dominicana el programa se implementará en el Valle de Constanza. En este país también se incluirá entre los beneficiarios a personas de comunidades migrantes que forman parte de la población vulnerable”.

APORTE

Recuperación. Sobre la importancia de las alianzas público-privadas como motor de desarrollo, Bauer asegura que son esenciales para beneficiar a las comunidades. “Nosotros como empresa reconocemos que necesitamos siempre de la mano de expertos para fortalecer nuestra aportación en las comunidades donde estamos presentes. Sin ellas, no pudiéramos alcanzar a tantos beneficiarios ni tener un impacto tan positivo. Las alianzas público-privadas son clave para alcanzar mejores resultados y detonar cambios en lo económico y en lo social”.