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La riqueza del campo: ¡Todos podemos hacer patria al cocinar!

Son las historias de los productores y los proveedores que cumplen y hacen que se cumplan nuestros sueños como cocineros.

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INÉS PÁEZ NÍN | Especial para L2Santo Domingo, RD

En búsqueda de la esencia en todo lo que hacemos, siem­pre nuestra mirada ha estado puesta ha­cia los productores, pues con ellos comienza la historia de cada pla­to. Quería descubrir a esas perso­nas anónimas que nos regalaban el más hermoso trabajo, uno que busca incansablemente la calidad impecable de lo que producen y que luego los cocineros transfor­mamos en platos terminados pa­ra llenar de emociones a cada uno de nuestros comensales... Así to­do comienza: en el campo.

Las raíces son imborrables, de dónde venimos y hacia dónde vamos, dos aspectos claves que siempre están presentes en ca­da propuesta culinaria, siempre con la idea de contar esas histo­rias de vivencias en cada plato y en cada preparación. Son ellos, los productores, los proveedores que cumplen y hacen que se cum­plan nuestros sueños como coci­neros. Elegir un producto conocer quién lo cultiva y el trabajo arduo del campo le cambia la esencia a lo que preparamos y nos hace ser exitosos en nuestras jornadas de trabajo.

Si apoyamos el producto nues­tro, la gastronomía local, si ex­pandimos cada vez más nuestros sabores y que cada turista que vi­site nuestro país pueda probar un poco de nuestra República Domi­nicana ponemos en valor nuestra identidad gastronómica y pode­mos construir juntos esa marca país a nivel gastronómico que to­dos queremos y ya no sólo ser ese destino de sol y playa, sino tam­bién el destino del mejor sabor del mundo. Así podemos incre­mentar la visita de nuestros turis­tas por nuestro producto y por la alegría del dominicano en todos los sentidos, esto nos hace únicos y auténticos.

El reto de la cocina de nuestro tiempo es la visibilidad del pro­ductor, gracias a quien cada pro­ducto puede estar presente en un plato. Por eso entiendo justo sacarlos del anonimato y poder contar su historia, la cual está re­pleta de texturas, aromas, sabo­res y emociones que nos llevan al camino de la experiencia y todo a través de un producto y de las manos que lo trabajan.

SEPA MÁS La historia de cada plato comienza en el campo Necesitamos productos que ge­neren identidad, tener bien pre­sente las caras de quienes los producen, cultivan, los recolec­tan, los crían, los pescan o los transforman. La cocina se pinta hoy con los perfiles del territorio y se expresa con el lenguaje del productor. Generamos identi­dad cuando construimos y crea­mos bajo un fundamento y lle­vamos esa expresión a alzar su más alta voz y dando a conocer lo que somos y de qué estamos hechos. De esta forma hacemos patria al cocinar, y contribui­mos con una economía circular, apoyando lo que se produce en nuestra tierra y a todas esas ma­ravillosas familias que están de­trás de todos esos los producto­res que utilizamos. También ge­neramos una demanda y esto genera una rotación en sus pro­ductos.