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La Vida jueves, 19 de noviembre de 2020

ENCUENTRO VERDE (1 DE 2)

República Dominicana debe procurar destinos turísticos sostenibles, no solo proyectos

Lissette Gil: “Hemos adolecido de una visión integral de los territorios y nos hemos enfocado en el pasado, en enclaves hoteleros. Este esquema dejó de ser vigente hace mucho tiempo y no responde ya a la demanda del turista del siglo XXI”.

  • República Dominicana debe procurar destinos turísticos sostenibles, no solo proyectos

    Gil asegura que hay muchos ejemplos exitosos de propuestas turísticas “no tradicionales” a nivel nacional. En la imagen, la costa de Barahona. ©MITUR 

  • República Dominicana debe procurar destinos turísticos sostenibles, no solo proyectos
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  • República Dominicana debe procurar destinos turísticos sostenibles, no solo proyectos
  • República Dominicana debe procurar destinos turísticos sostenibles, no solo proyectos
Yaniris López
yaniris.lópez©listindiario.com
Santo Domingo, RD

Para seguir afianzando el turismo en la sostenibilidad, República Dominicana debe dejar de pensar en lo micro y  concentrarse en lo macro. ¿Cómo así?

“Debemos dejar de pensar en proyectos puntuales sostenibles y empezar a hablar de destinos turísticos sostenibles, donde todos los eslabones de la cadena de valor asuman compromisos rigurosos con sus propias operaciones (hoteles, restaurantes, transporte terrestre, aéreo, marítimo, excursiones, tour operación, etcétera”, explica la exdirectora ejecutiva del Consorcio Dominicano de Competitividad Turística (CDCT), Lissette Gil, en el Encuentro Verde de Listín Diario.

La experta en turismo sostenible considera que el país está avanzando y aprendiendo y muestra de ello es que existen  proyectos que sí integran de forma continua innovaciones para ser más sostenibles; además de que el tema es habitual en los discursos de empresarios, funcionarios del gobierno e incluso comunidades.

Indica que para el 2000 pocos conocían la palabra sostenibilidad en el ámbito turístico.
“Hoy, sin embargo, contamos con una Estrategia Nacional de Desarrollo que se fundamenta en los principios de la sostenibilidad para enmarcar el desarrollo integral de nuestro país, a través de impulsar los distintos sectores productivos”.

Otro avance que destaca es el hecho de que el Ministerio de Turismo haya iniciado, desde hace muy pocos años, procesos de planificación territorial y de planificación turística como pasos previos al desarrollo.

“Esto ha sido un elemento ausente en el desarrollo de los primeros polos turísticos del país, lo que ha generado una dinámica desorganizada que indudablemente redunda en la calidad de los destinos turísticos, de su rentabilidad, de la calidad de vida de los residentes y sobre todo en la experiencia misma del visitante”.

Los avances son significativos pese a que, según Gil, algunos utilizan el término sostenible de forma puramente estética.

OBSTÁCULOS PARA EL DESARROLLO

Aquí, Gil resalta dos elementos fundamentales. El primero, la falta de planificación de los destinos turísticos del país partiendo de los criterios de sostenibilidad.

Para que un proyecto sea sostenible, comenta, debe asumir con rigurosidad los tres pilares de la sostenibilidad: lo ambiental, lo social y lo económico.

Si un proyecto asume lo social y lo económico pero no contempla lo ambiental, no es sostenible y terminará deteriorando el entorno, que es parte del valor intrínseco del producto turístico en sí, sostiene.

“Hemos adolecido de una visión integral de los territorios y nos hemos enfocado en el pasado, en enclaves hoteleros. Este esquema dejó de ser vigente hace mucho tiempo y no responde ya a la demanda del turista del siglo XXI. Es necesario la planificación del espacio turístico y el desarrollo de propuestas abiertas, integradoras, seguras y que permitan el disfrute libre y autónomo del visitante”.

El segundo elemento es la gestión del destino turístico desde una perspectiva multidisciplinaria.  Una gestión, dice Gil, que no sólo considere los aspectos promocionales y de negocio, sino que integre aspectos ambientales, de conservación, de gestión de residuos, de acceso a agua potable, de educación, de cultura turística, de innovación, de inserción de las nuevas tecnologías; que promueva la participación social y abra oportunidades reales de nuevos emprendimientos con esquemas de desarrollo turístico más inclusivos, más horizontales y seguros.

EJEMPLOS EXITOSOS

Gil explica que se entiende por  turismo tradicional aquel que promueve la masificación, el enclave y un modelo de negocios vertical concentrado en zonas costeras para ofrecer fundamentalmente el sol, la arena y  mar (sun, sand and sea), justo el modelo que se ha desarrollado en los principales polos del país durante los últimos 50 años.

“Este esquema ha ido evolucionando poco a poco y existen propuestas que han ido innovando este modelo de negocio, sobre todo en el ámbito de la hotelería dominicana. Hay hoteles bajo el modelo de ‘all inclusive’ que han asumido políticas de sostenibilidad realmente destacables”, sostiene.
Para la asesora del proyecto “Transformando la cadena de valor del turismo (cambio climático”), que ejecutan la Oficina Nacional de Estadísticas y el Ministerio de Medio Ambiente, en el país existen muchos ejemplos de propuestas  turísticas “no tradicionales” que elevan la calidad de la oferta y del servicio turístico.

En la zona Sur cita el caso del hotel Casa Bonita, en Barahona.

“En medio de bosques, ríos, montañas, verdes y azules, las exquisitez de un espacio elegante, diversificado, de aventura y naturaleza, pero manteniendo elevados estándares de calidad e innovación. Cuentan con su pequeña hidroeléctrica y una arquitectura que ha sabido aprovechar la luz, el viento y el increíble paisaje de Barahona”.

En el Noreste, en las Galeras de Samaná, elogia la propuesta de Casa Paraíso, un espacio que, de acuerdo con Gil, “eleva a su máxima potencia la magnificencia de la Bahía”, con espacios abiertos, integrados a jardines naturales llenos de aves, flores y frutas; “un servicio de excelencia pero permitiendo el disfrute en un ambiente distendido, sibarita, auténtico, agradable y donde las palabras equilibrio y sostenibilidad  son parte de la experiencia”.

También destaca ofertas comunitarias que describe como “oportunidades de emprendimiento por parte de jóvenes comunitarios que decidieron poner en valor sus recursos naturales y conservarlos, pero promoviendo en ellos un turismo con gestión sostenible”.

Menciona, por ejemplo, los Saltos de la Damajagua, en el municipio de Imbert (Puerto Plata); y Jamao Ecotours, en la provincia de Espaillat.

“El primero, una experiencia social, ambiental y cultural con alta rentabilidad económica disfrutando de un monumento natural que, en torno al agua, permite una experiencia inolvidable. El segundo ha generado una red de participación local de los habitantes de Jamao para crear una propuesta de destino basada en productos encadenados locales con identidad. El Río Jamao y el Río Yásica con los principales actores. Kayack, senderismo, rapell, alojamiento rural, son solo algunas de las actividades que en este espacio pueden desarrollarse”.

En todos los casos citados, sigue Gil, los tres pilares de la sostenibilidad son la base de una propuesta turística que definitivamente responde a la demanda de segmentos específicos del mercado turístico del siglo XXI.

“El modelo de sun, sand and sea (3 S) se cambia por un turismo sostenible, sano y seguro (las 3 S del siglo XXI)”, concluye.

DE INTERÉS: Lissette Gil respondió preguntas de la coordinadora del Encuentro Verde, la bióloga Yvonne Arias; de la coordinadora de los proyectos de conservación de la fundación Propagás, Eladia Gesto; y de Listín Diario.