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La Vida jueves, 17 de septiembre de 2020

¿Qué hay detrás? “Un clavo saca a otro clavo”

Es un patrón de demandas o carencias afectivas que busca llenarse a través de las relaciones con los demás.

  • ¿Qué hay detrás? “Un clavo saca a otro clavo”
  • ¿Qué hay detrás? “Un clavo saca a otro clavo”
Santo Domingo, RD

Aunque pa­ra la mayoría de las perso­nas la ruptu­ra de una rela­ción de pareja es un proceso muy doloroso, que cuesta procesar, para algunas, la separación de su amado/a resulta extremadamen­te crítica. Una de las razo­nes por las cuales la ruptura puede ser algo intolerable para una persona es la de­pendencia emocional.

La dependencia emo­cional es un patrón de de­mandas o carencias afec­tivas que busca de manera desesperada llenarse a tra­vés de las relaciones con los demás. Cuando se tiene una personalidad con tendencia a la dependencia, se forman relaciones de pareja carac­terizadas por un vínculo casi fusionado, en las cua­les se siente que se necesi­ta indispensablemente de la otra persona para ser fe­liz o estar satisfecho/a con la vida. Las personas de­pendientes forman vínculos interpersonales desde las ideas irracionales “él/ella me completa” “sin él/ella no soy nada” “me quedaré solo/a” o “si no me quieren/valoran, no valgo”.

Para estas personas, cuando se termina una re­lación, se desencadenan sentimientos de miedo al abandono y la soledad tan profundos que resultan abrumadores. Su anhelo de estar en una relación es tal que, una vez han comenza­do a reponerse de la sepa­

 ración, inician la búsqueda de otra con el mismo entu­siasmo, tratando de aliviar la herida. Es por esto por lo que tienden a tener un ex­tenso historial de separacio­nes y nuevos intentos.

Cuidado con la frase
Si tomamos la frase po­pular “un clavo saca a otro clavo” como una metáfora, lo que en realidad hay es un agujero que intenta ser lle­nado una y otra vez con la presencia del clavo (la re­lación). Y cuando este ya no funciona, o decide salir, se busca desesperadamen­te otro reluciente y aparen­temente perfecto que pue­da llenar el agujero, dando la falsa ilusión de que no existe un espacio vacío en el lugar en que se coloca el maravilloso clavo. Solo te­niendo la valentía de dejar el espacio vacío para poder verlo por dentro, y dándose la oportunidad de trabajar en el interior, se puede repa­rar realmente la herida.