Listin Diario Logo
18 de septiembre 2020, actualizado a las 05:27 p. m.
Login | Registrate
Suscribete al Listin Diario - News Letter
La Vida jueves, 06 de agosto de 2020

ENCUENTRO VERDE

¿De espaldas? El mar ofrece a los jóvenes dominicanos nichos de trabajo poco explotados

Omar Shamir Reynoso: “No solamente nuestra vida diaria está asociada a la zona costera: gran parte del aparato productivo de República Dominicana está asociado al desarrollo costero y marino”.

Yaniris López
yaniris.lópez©listindiario.com
Santo Domingo

La impresión social de que República Dominicana “vive de espaldas al mar”, desaprovechando las posibilidades de desarrollo que ofrecen los ecosistemas costeros y marinos, no encuentra eco en el biólogo dominicano Omar Shamir Reynoso, encargado de la división de Oceanografía y Recursos Marinos de la Autoridad Nacional de Asuntos Marítimos (Anamar).

¿Por qué no?
Porque cambiar esa mentalidad es parte del trabajo que está haciendo Anamar desde hace varios años con el programa de charlas educativas “Exploración azul”, con las que la institución “lleva el mar a las escuelas” para motivar en los estudiantes el interés por el océano y las ventajas de ser un país insular.

“El programa trata de que la juventud conozca no solamente sus principales ecosistemas marinos costeros, sino de empoderar a la nueva generación en las actividades del mar, incentivándolos también a que esa carrera u oficio que ellos elijan hacer en el futuro tenga una vinculación con el mar”, explica Reynoso en el Encuentro Verde de Listín Diario.

Es decirles a los estudiantes de Hostelería, comenta, que un crucero es un hotel flotante y que hay opciones laborales allí; y que el trabajo de un electricista marino, o de un mecánico marino, son nichos que no se han explotado aquí y que están a la espera de ser reconocidos.



Nuevas opciones también se encuentran en el turismo náutico de recreo como motor de desarrollo de las comunidades y en los nuevos modelos de pesca enfocados en la conservación de las especies.

Las jornadas educativas incluyen dinámicas y juegos sobre la biodiversidad costero-marina.
“A estudiantes vulnerables, de escasos recursos, les hemos puesto lentes de realidad virtual y un traje de buceo real para que buceen mentalmente, para que vivan esa experiencia, ese contacto con el mar, tratando de despertarles ese interés”.

El programa ha impactado a más de 2,500 jóvenes del sector público.

Reynoso expresa que más del 90 por ciento de los muchachos que participan en las charlas escucha por primera vez términos y conceptos relacionados con los ecosistemas marinos y costeros, como la importancia de los manglares o por qué las praderas marinas no son algas sino plantas adaptadas a la vida marina.
El programa también le permitió distinguir, admite, una brecha muy grande entre los estudiantes de colegios privados y los de escuelas públicas, tanto en el acceso a la información como en el uso de herramientas tecnológicas.
 

MÁS Y MEJOR EDUCACIÓN

Reynoso hace notar esta brecha entre estudiantes porque siempre ha sido propulsor de que se incluyan temas marinos en el currículo escolar, de que los temas académicos aterricen en las necesidades del país y de que se incluyan conceptos como el de servicios ecosistémicos, valores culturales y económicos de esos ecosistemas “para que dejemos de vernos como que vivimos de espaldas al mar”.

Por eso considera que la promulgación de la Ley 94-20 de Educación y Comunicación Ambiental, la semana pasada, viene “sin duda a robustecer el marco legal ambiental de República Dominicana”.

“Con  la inclusión de temas ambientales en el currículo educativo dominicano aspiro a que logremos un empoderamiento del capital natural de nuestras especies y ecosistemas”, dice Reynoso.

Sostiene que “la educación como eje transversal para el desarrollo sostenible debe ir de la mano con una política pública para lograr sensibilizar y empoderar a la ciudadanía en todos sus niveles en temas ambientales, por lo que vemos esta promulgación como un hito importante para el país; esperemos que la de Residuos Sólidos y la de Costeros y Marinos también puedan ser promulgadas rápido”.



Omar Shamir Reynoso es biólogo marino, ambientalista y experto en tortugas marinas.


TODOS SOMOS COSTEROS 

“La famosa bióloga marina Sylvia Earle dice ‘No water, no life. No blue, no green’. O sea, si no hay azul (el mar) no hay verde y no hay vida; es algo que nosotros como país insular debemos asumir”, estima Reynoso, sobre todo si se toma en cuenta que se considera que una persona es costera cuando vive a 200 kilómetros de la costa.

“Por muy alto que estés, por ejemplo en el pico Duarte, todos nosotros somos costeros”·.

Afirma, además, que el 70 por ciento de las grandes concentraciones de población dominicana vive en zona costera, exceptuando Santiago.

“Mira el Gran Santo Domingo, San Cristóbal, La Altagracia, Puerto Plata, La Romana. Las 17 provincias costeras concentran más del 60 % de la población residente y el 90 % de la flotante, de los turistas. No solamente nuestra vida diaria está asociada a la zona costera, sino que también gran parte del aparato productivo de República Dominicana está asociado al desarrollo costero y marino o a la zona costera, que es el turismo de sol y playa”.



Esa conectividad entre la tierra y el mar amerita que se le preste más atención a los ecosistemas costeros marinos, alerta el biólogo marino.

“La puedes ver de la siguiente manera: tienes la montaña, que está perdiendo suelo, y todo ese sedimento se arrastra por los ríos y cañadas hacia el mar. Si no hay una barrera de enea o mangle que filtre y purifique, toda esa película de sedimentos pasa primero por la pradera y luego va al arrecife. Si el arrecife no está saludable, si la esponja no lo puede absorber, se va muriendo lentamente. Entonces, toda esa conectividad que hay de tierra y agua es intrínseca o es exclusiva de países insulares como la República Dominicana. Hay una conectividad mar y tierra que es indispensable para la vida”.

¿Qué pasa si se rompe ese vínculo?, le preguntamos.

“Si quitas esa franja de manglares, las aguas se te salinizan y no podrás hacer agricultura. También son parte de los servicios ecosistémicos esa barrera de coral y esa franja de manglares que ayudan a la reducción de la energía que traen esas marejadas de ciclones. Esos servicios ecosistémicos la gente tiene que aprenderlos a valorar, y eso se traduce no solamente en su calidad de vida, sino en su bienestar como barrio, como población, como provincia y como país”.

PERFIL. Una de las funciones de Reynoso en Anamar es preparar los reportes periódicos sobre la situación de los recursos marinos de República Dominicana. Como biólogo marino, uno de sus trabajos más destacados y que ha desarrollado por más de 15 años ha sido la defensa de las tortugas marinas, especialmente en todo el litoral de Santo Domingo y Haina, integrando a las comunidades en los proyectos de conservación.

DE INTERÉS

Recursos.  Los manglares, humedales, arrecifes de coral, dunas y praderas marinas forman parte de los   principales recursos costeros de República Dominicana.

Más estudios. Las praderas figuran entre los recursos marinos de República Dominicana menos estudiados. “Lamentablemente hay poca información –comenta Reynoso-. En cuanto a los arrecifes, nosotros trabajamos recientemente en un programa sobre la salud arrecifal de los principales sistemas en Montecristi y la zona de Pedernales. En el caso de Montecristi, esta provincia tiene una estructura coralina envidiable, con arrecifes muy saludables pero con pocos peces, debido a la sobrepesca”.

Valor. El área protegida más grande del país es costero-marina: el Santuario de Mamíferos Marinos que ocupa “casi el tamaño del país: 38,000 kilómetros cuadrados”, apunta Reynoso.

¿Qué es? Anamar fue creada por la ley 66-07 “para proveer al Estado dominicano las herramientas técnicas, científicas y jurídicas necesarias para la investigación, conservación y aprovechamiento sostenible de los recursos vivos y no vivos del mar, existentes en nuestros espacios marítimos”.

Aporte.  El Encuentro Verde es coordinado por la bióloga Yvonne Arias y cuenta con el apoyo de la fundación Propagás.