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Plagas de langostas, un "castigo bíblico" que llega a América

De las plagas de langostas habla la Biblia como un castigo divino. En la actualidad, el aumento de estos enjambres voladores hacen temer la supervivencia de muchas poblaciones en África y Asia e, incluso, en América Latina han saltado las alarmas, con plagas procedentes de Paraguay, que se extienden desde el pasado mes de mayo hacia Argentina, Uruguay y Brasil.

Óscar Soriano, doctor en Biología y Científico titular del Consejo Superior de Investigaciones Científicas de España (CSIC) explica a Efe qué está ocurriendo con estas plagas en el planeta y cuál es su comportamiento para que causen temor, sobre todo, entre las poblaciones agrícolas.

Soriano aclara que "la langosta no es una especie en particular, son todas la especies de saltamontes que, en un momento dado, son capaces de crear una plaga y formar una nube, entonces se les llama langostas".

Para el investigador del CSIC, "salvo algunas escasas zonas del globo, en casi todos los sitios se puede producir una plaga de langostas".

Pero no solo es en Asia o en África donde tradicionalmente se conocen plagas de insectos, también sobrevuelan Estados Unidos o Rusia, así como en Italia o España y en, prácticamente, todas las zonas.

Aunque realmente "las plagas tienen lugar cuando, en zonas desérticas o semidesérticas, se producen lluvias intensas que favorecen la eclosión de los huevos de los saltamontes y, además, esa humedad hace que germinen muchas semillas que les sirve de alimento", indica el biólogo.

MIGRAR A CUALQUIER SITIO MIENTRAS HAYA ALIMENTO.

"Ha habido plagas originarias de África que han llegado hasta Gran Bretaña -continúa Soriano-, osea que la forma de dispersión es muy grande. Si no encuentran obstáculos geográficos importantes y van encontrando alimento, la puesta puede continuar hasta donde puedan migrar, es decir, a cualquier sitio".

También estos saltamontes tienen su peculiar forma de comportamiento sexual porque "el roce entre ellos les hace segregar una hormona, serotonina, que les hace enjambrar (formar enjambre) y funcionar como un solo organismo. Así van arrasando todo lo que encuentran a su paso para comer".

"El pasado 21 de mayo una plaga de langostas procedente de Paraguay ingresó en la provincia argentina de Formosa, al noreste del país, instalándose definitivamente en territorio argentino el 28 de mayo, y se dirigía a finales de junio a territorio brasileño, según la representación de la Agencia de la ONU para la Alimentación y la Agricultura en el país sudamericano”, indica el especialista.

Ante la aparición en el sur del continente americano de estas plagas, tras cruzar el Atlántico, el biólogo señala que las langostas "tienen bastante vuelo y, además, si tienen la suerte de encontrarse con alguna isla para alimentarse pueden llegar a cruzarlo fácilmente, pero no es lo habitual".

Según Oscar Soriano, "en las zonas diversas en las que pueden formar enjambres, las langostas cambian morfológicamente, de color, de tamaño, de forma y de comportamiento, dependiendo de la zona geográfica en la que se encuentren. Esto hizo creer a los primeros investigadores que estudiaron estas plagas de langostas que se trataba de otras especies y no las que habitaban en las zonas que habitualmente lo hacían".

EL EFECTO NOCIVO DEL 'DDT' EN LA AGRICULTURA.

Ante la posibilidad de que la modificación del comportamiento de las langostas y su crecimiento como plaga fuera provocada por el cambio climático, Soriano señala que "en principio, existe una razón más importante que el cambio climático y es que estamos en una época en la que ya se está acabando el efecto del DDT (Dicloro difenil tricloroetano) que utilizamos desproporcionadamente en los años 70 como insecticida".

"El DDT es un insecticida organoclorado que tiene una vida muy larga y ha seguido en el ambiente hasta que se ha degradado. Eso es lo que ha hecho que muchas plagas que antes eran cotidianas desaparecieran y que ahora estén volviendo a hacer su aparición”, indica el biólogo.

“Aparte, lo que está sucediendo es que especies que antes no podían vivir en un determinado lugar geográfico ahora pueden sobrevivir en él, es decir, que ahora llegan especies que antes morían en invierno. No lo eran, pero ahora se convierten en invasoras porque pueden sobrevivir a ese calentamiento global que está teniendo lugar", argumenta Soriano.

En cuanto a la velocidad con la que las langostas son capaces de desplazarse, Óscar Soriano subraya que "está regulada por el tiempo en el que terminan de comerse las plantas de la zona en donde han llegado. No es una velocidad constante, pero lo que es curioso es que se comportan como lo hace la oruga de una escavadora o de un carro de combate, es decir, las que están detrás pasan a la vanguardia y las que estaban en la vanguardia pasan a la retaguardia y así sucesivamente".

“De esta manera, se van dispersando según van encontrando alimento y según les favorecen los vientos que les ayudan a volar para tratar de gastar la menor energía posible”, matiza.

Sus viajes siempre tienen el mismo objetivo: "alimentarse y encontrar zonas de reproducción. Sin embargo, los saltamontes en forma gregaria (langostas) no son muy fértiles, siendo el número de huevos por puesta menor por presentar comportamientos 'multivoltinos', es decir, tienen muchas puestas al año", apuntala el científico.

La vida de la langosta viene a ser de un mes a dos meses, o hasta cinco en algunos casos, y se reproducen con bastante frecuencia. "Van dejando huevos que, en un momento dado, si las condiciones ambientales vuelven a ser favorables eclosionan rápidamente. Si son desfavorables se quedan en el suelo hasta que haya lluvia", mantiene el especialista.

DESASTRE PARA LAS ZONAS MÁS DEPRIMIDAS.

Normalmente, estas plagas se producen en terrenos desérticos o semidesérticos y afectan, sobre todo, a la producción agrícola y ganadera, porque el ganado se queda sin pastos y, cuando una de estas plagas se extienden por zonas deprimidas y cuyo acceso a la alimentación es complicado, se convierten en un desastre.

Según el Programa Mundial de Alimentos de la ONU (PMA), "la actual epidemia de langostas que sufre buena parte de África es la plaga migratoria más peligrosa del mundo, ya que el repunte de estos insectos, que comenzó a finales de 2019, es el peor en los últimos 25 años en Etiopía y Somalia, y la más nefasta de los últimos 70 años en Kenia".

"Esto es así, pero realmente 25 o 70 años no significan nada en el aspecto biológico de las plagas de langostas, que ya están reflejadas en la Biblia y en papiros egipcios, en los que ya se hablaba de estas plagas en Egipto desde 3,000 años antes de Cristo", confirma Soriano.

Así que las plagas de langostas, dice el biólogo, "pueden conllevar hambre y muerte, pero no porque sea una cosa anecdótica o nueva, sino por el daño que siempre han causado a las poblaciones afectadas".

El biólogo Óscar Soriano concluye que "para evitar estas plagas habría que tratar de buscar un insecticida que fuera muy selectivo, es decir, que solo matara a la especie que está molestando, pero no a otras especies, porque si no, posiblemente, estemos también exterminando a polinizadores e insectos que son necesarios para la pervivencia del ecosistema. Y hay que tener en cuenta que los saltamontes también son alimento de muchas aves insectívoras".