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La Vida miércoles, 08 de abril de 2020

SEMANA SANTA

De los balnearios a la bañera de la casa

Marta Quéliz
Santo Domingo

El dominicano por lo regular espera la Semana Santa para disfrutar de unos días de vacaciones fuera o dentro del país. Unos se van de viaje al extranjero, otros preparan maletas para irse al campo o a un resort, y no faltan los que se quedan a deleitarse con la quietud que impera en estos días en las diferentes calles de la ciudad.

En esta oportunidad, la situación ha dado un giro de 360 grados. Todos tendrán un común denominador: quedarse en casa. No se puede salir a otro pueblo, las playas están clausuradas y, a las 5:00 de la tarde no puede salir ni al frente de su vivienda. 

Claro, puede hacerlo. Si desea pasar fuera uno de estos días de asueto, la Policía Nacional se encarga de llevarlo a una gira por alguno de sus destacamentos. Aunque hay unos más afortunados que otros, porque tienen en casa piscina, jacuzzi u otras comodidades, igual tendrán que quedarse en el confinamiento que por la presencia del Covid-19 en República Dominicana, dispuso el gobierno para evitar el contagio de este virus que ya lleva en sus garras la vida de 108 dominicanos, y ha provocado 2,101 pacientes infectados.

LISTÍN DIARIO movido por la curiosidad de saber qué harán en casa los dominicanos en esta Semana Santa, buscó testimonios de algunas personas por la vía telefónica y redes sociales, cuyas impresiones coinciden en que hay que seguir “quedándose en casa”.

TESTIMONIOS

“Yo le dije a mi esposo que armemos una piscina improvisada en el patio para que los niños se bañen un poco cuando esté el sol, pero tengo que ser sincera: le tengo tanto miedo al Coronavirus que ni al patio quiero salir, siento que él está en todas partes. Pero realmente hay que hacer el esfuerzo para que los muchachos pasen un momento alegre aunque sea el Viernes Santo”. Este es el testimonio de Marcia Veloz, con respecto a lo que hará durante el asueto.

Sabrina Dotel dice que está tan acostumbrada a estar en su casa después de la cuarentena, que ni ha pensado qué hacer. “Siento que todo sigue igual, que ahora mismo lo que hay es que seguir la rutina que tenemos de quedarnos en casa y cuidarnos de ese virus. Dios nos permitirá disfrutar de playas, ríos y piscina en otro momento. Por ahora, haremos habichuelas con dulce”, cuenta exhortando a la gente a “tomar las cosas con calma”.

Para Ramón Acevedo, quien está llevando “al pie de la letra” su confinamiento junto a su familia, esta Semana Santa será la mejor, pues según dice: “La pasaremos como hace años debimos haberla pasado, en tranquilidad, reflexionando sobre los planes divinos. Nosotros tenemos piscina aquí en la casa, pero de verdad que ahora mismo, nadie está en eso. Lo que queremos es que pasa esta pesadilla y que el Señor nos permita disfrutar de lo que en sí importa: Su amor desinteresado”, concluye.

“La vida nos ha cambiado en un abrir y cerrar de ojos, y eso tiene que hacernos entender que ahora en Semana Santa tenemos el momento perfecto para arrepentirnos de nuestros pecados y darle valor a lo que verdaderamente lo tiene. Nosotros nos quedaremos tranquilos en casa, ya muchos años duramos saliendo dentro y fuera del país, nadie se va a morir por quedarse en su casa que es donde está seguro. Haremos comida tradicional y la disfrutaremos en familia”. Es Armando Martínez quien comparte con LISTÍN DIARIO la forma en cómo asume su familia este asueto.

JUVENTUD EN CASA

Tiene 24 años, y es la primera vez que tenía en carpeta pasarse fuera del país esta Semana Santa. Pero los planes de Cristián Taveras se frustraron cuando el Coronavirus ‘decidió’ trastornar el libre funcionamiento del mundo. “Tenía mi pasaje y todo listo para irme a Colombia con un grupo de amigos, pero ni podemos salir de aquí ni podemos entrar allá, así que estoy tranquilo y en salud junto a mi familia que es lo que cuenta. En otra oportunidad será”, comenta optimista. “Bueno, qué te digo… Para mí es normal, yo siempre me quedo con mi familia, pues nunca tengo cuartos para salir a vacacionar. Así que no haré nada distinto a lo que hago”, es cuanto lo que dice Peter Rodríguez, de 22 años.