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La Vida jueves, 12 de marzo de 2020

VIDA VERDE

Un centro cultural para El Pomier

La fundación que vela por este patrimonio natural y cultural dominicano solicita el apoyo de un arquitecto que los ayude a diseñar un espacio ecológico y accesible.

  • Un centro cultural para El Pomier

    Unas 20 cuevas de las 55 del complejo cavernario están consideradas de mucha importancia arqueológica y rupestre. Las cuevas fueron reportadas por primera vez en 1849 por el cónsul británico Sir Robert Schomburgk.

  • Un centro cultural para El Pomier
  • Un centro cultural para El Pomier
  • Un centro cultural para El Pomier
  • Un centro cultural para El Pomier
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  • Un centro cultural para El Pomier
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  • Un centro cultural para El Pomier
  • Un centro cultural para El Pomier
  • Un centro cultural para El Pomier
  • Un centro cultural para El Pomier
  • Un centro cultural para El Pomier
  • Un centro cultural para El Pomier
Yaniris López
yaniris.lopez@listindiario.com
El Pomier, San Cristóbal

La reserva antropológica Cuevas de Borbón o del Pomier es uno de los principales sistemas cavernarios del Caribe.

Está ubicado en El Pomier, un paraje de la sección Mormón del municipio de San Cristóbal, a unos 7 kilómetros del centro del municipio cabecera y aproximadamente a 35 kilómetros de la ciudad de Santo Domingo.

La pequeña área protegida de 4.30 kilómetros cuadrados incluye 55 cuevas que conservan arte rupestre y petroglifos y la primera represa de América, que data de 1520: la toma de San Cristóbal.

De su promoción y cuidado se encarga la fundación Cuevas del Pomier.
José Corporán, uno de sus fundadores, explica que decidieron crear la entidad en 2003 para luchar por la preservación de este patrimonio natural y cultural sancristobalense. ¿Por qué?

“Sabido por todos es que compartimos esta área protegida con un conjunto de compañías que explotan la piedra caliza en la zona. Y naturalmente que sí, que toda acción que se haga, sobre todo la minería, afecta el ecosistema, la naturaleza, afecta el medio ambiente y mucho más a un complejo cavernario”, dice José.

Esto hace del conjunto de cuevas un patrimonio muy vulnerable.

La lucha lleva décadas, pero como no hay posibilidad de solución a la vista, la fundación ha optado por promover, potenciar y cuidar el área protegida.

Hace justo un año la entidad adquirió, “con muchísimo esfuerzo”, un terreno de 7,000 metros cuadrados ubicado a unos 100 metros de la caseta de visitantes donde sueñan construir un centro cultural.

Alex Corporán, miembro de la fundación y guía desde hace 20 años, comenta que el centro cultural será usado por la comunidad como una plataforma para realizar eventos y para educar a los jóvenes en temas ambientales y culturales, algo que vienen haciendo de manera permanente.

¿Qué esperan para hacer realidad este sueño? Que algún arquitecto les ayude con el diseño.

“Tenemos la idea, pero nos hace falta que alguien nos ayude con el diseño porque queremos que sea ecológico, sostenible y accesible”, explica Alex.

Así que aprovechan la entrevista con Listín Diario para solicitar a algún arquitecto que les eche una mano. Actualmente la fundación no recibe recursos de instituciones, pero la solicitan para el diseño del centro cultural.

“Para nosotros es fundamental que nos ayuden para tener una propuesta concreta que presentar a las instituciones y al gobierno para que nos ayuden a construirlo”.


BAJAR LA TARIFA PARA QUE VAYA MÁS GENTE

La reserva abre al público todos los días de 8:00 de la mañana a 4:00 de la tarde. Unos 40 guías de las comunidades que rodean la zona asisten a los visitantes, que en temporada alta se acercan a los 1,800 al mes.

Quienes más visitan las cuevas son los estudiantes de escuelas públicas.

“La promoción que se hace no es la esperada porque la fundación no tiene mucho alcance”, dice José.

Hay una situación que no favorece que el número de visitantes suba y para ello también hacen una petición a las autoridades.

El Ministerio de Medio Ambiente cobra 100 pesos por la entrada y la Asociación de Guías 50 pesos por el servicio.

Esto es demasiado para los estudiantes, sostienen Alex y José, sobre todo para los que provienen de escuelas muy pobres.

“Quisiéramos solicitarle al Ministerio que no se les cobra tanto, por lo menos a los estudiantes, porque eso impide que vengan más visitantes; que se busque la forma de visibilizar los cobros porque esta reserva no tiene las características de otras reservas”.

Consideran que si la proyección es convertirla en un destino turístico importante por sus condiciones particulares, no debería haber un precio de entrada estándar para todo el mundo.
“Imagínate que un turista extranjero te paga lo mismo que un estudiante de escuelita publica muy pobre. Eso ha impedido que las visitas se incrementen”, opina Alex. 

La Asociación de Guías y la Fundación, para minimizar el impacto ambiental en las cuevas, crearon la plaza taína que recibe a los visitantes y que, de acuerdo con José, “nos ayuda a que el visitante tenga algo más que ver además del interior de las cuevas”. 

UN ASUNTO DE ESTADO

La delimitación del área protegida ha evitado que el daño de las compañías que explotan la caliza sea mayor.

“Pero esas compañías no deberían estar aquí –sostiene José-, por la proximidad que tienen al área protegida. La cueva principal está a unos 300 metros de la principal compañía explotadora de la piedra caliza. En eso se ha basado nuestra lucha de décadas, en la defensa de este patrimonio”.

Que estas compañías no existan, apunta José, es un asunto de Estado, de autoridad.

“Entonces, hasta que no haya un convencimiento de las autoridades del valor histórico y cultural que tenemos aquí en El Pomier y no venga un gobierno con esa determinación, de que esto debemos de preservarlo para las futuras generaciones, pues vamos a tener que seguir en esta situación”.

¿Qué no ayuda? Que las compañías tienen unos 50 años en la zona y él área de las cavernas, aunque se conoce desde 1849, fue apenas en 1993 cuando se incorporó al sistema de áreas protegidas del país.

“Tenemos ríos subterráneos. El río Nigua bordea toda la reserva y dentro de los ríos subterráneos tenemos ese río que brota en La Toma, parte del Nigua. En la parte Alta, donde le decimos El Tablazo, ahí se pierde un brazo del río que atraviesa toda esta montaña y brota en lo que conocemos como La Toma de San Cristóbal”.


DE INTERÉS

- La fundación forma a los chicos de la comunidad en historia del arte taíno, con actividades que involucran a estudiantes, maestros y artesanos. El lugar es sede del Gran Festival Cultural Indígena.
- Las esculturas de los hermanos Guillén aportan un valor cultural más a El Pomier.
- La Asociación de Guías y la Fundación, para minimizar el impacto ambiental en las cuevas, crearon la plaza taína que recibe a los visitantes y que, de acuerdo con José, “nos ayuda a que el visitante tenga algo más que ver además del interior de las cuevas”.
- El contacto de José Corporán es (809) 629.3536