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MUJER Y SALUD

Síndrome antifosfolípido

El síndrome antifosfolípido o síndrome de anticuerpos antifosfolípidos es una condición autoinmune en la cual se desarrollan autoanticuerpos que atacan los fosfolípidos de las membranas celulares causando un estado de hipercoagulabilidad sanguínea. Hay dos grupos de anticuerpos: en el primer grupo, se encuentran los anticardiolipinas, los antifosfatidilserina y la glicoproteína, y en el segundo grupo está el anticoagulante lúpico. Se caracteriza por la formación de coágulos o trombos tanto a nivel arterial como venoso, y se asocia a abortos de repetición, muerte fetal, parto prematuro y preeclampsia severa, usualmente de inicio temprano.

El síndrome antifosfolípido es primario cuando se presenta en ausencia de otra condición autoinmune, y secundario cuando aparece en combinación con lupus eritematoso sistémico, síndrome de Sjogren o síndrome de Behcet, entre otras enfermedades autoinmunes.

El diagnóstico se hace a través de análisis de laboratorio en personas con cuadro clínico sospechoso. Es necesario investigar su presencia en toda aquella mujer que haya tenido dos o más abortos, así como en aquellas que hayan tenido un óbito fetal (muerte fetal) sin causa aparente.

El tratamiento es a base de aspirina de dosis baja por vía oral, así como el uso de heparina de bajo peso molecular, administrada por vía subcutánea desde el momento de diagnosticarse el embarazo, hasta las seis semanas posteriores al nacimiento.

Toda mujer embarazada con este síndrome debe ser vista por un especialista en embarazo de alto riesgo, con vigilancia estrecha del bienestar fetal y de posibles trombos en los miembros inferiores. La vía de nacimiento va a depender de las condiciones materno-fetales, sin estar contraindicado el nacimiento por vía vaginal.

Su incidencia es de cinco casos nuevos por cada 100,000 habitantes por año.

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