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La Vida domingo, 26 de enero de 2020

FILOSOFÍA DE VIDA

Padrastros y madrastras

  • Padrastros y madrastras
  • Padrastros y madrastras
Olga María Renville
olgarenville@hotmail.com
Especial para LD

Luego de una separación, muchas personas toman la decisión de rehacer su vida sentimental, uniéndose a una nueva pareja. Sin embargo, esto podría representar un verdadero reto cuando existen hijos de uniones anteriores.

Lidiar con la formación, y en ocasiones el rechazo de los hijos de la pareja, es una tarea que requiere de paciencia y sobre todo, requiere de la capacidad de poder comprender el rol que debe desempeñar y el tipo de relación que se debe establecer con los hijos de la pareja.

Generalmente, observamos en consulta la lealtad que guardan los hijos al padre o la  madre biológica, con quien usualmente viven luego de un divorcio; enfrentándose a sentimientos de rechazo hacia la nueva pareja que llega a la vida de uno de sus progenitores.

Es importante tener muy claro que la madre biológica del niño y el padre no pueden ser reemplazados, y es crucial que nunca un padrastro o madrastra se presenten como la “nueva mamá” o el “nuevo papá”. Una introducción como esta solo logrará que el padrastro o la madrastra sean rechazados por los niños y la madre o el padre biológico, quienes ejercen influencia indirecta, la aceptación o rechazo de los niños a la nueva relación de papá o mamá.

Del mismo modo, el niño no debería tener que llamar al padrastro o madrastra “mamá” o “papa”, esto sólo debería ocurrir en la línea de tiempo del niño, y debe surgir de forma espontánea, nunca impuesta.

Dentro del rol de la madrastra o el padrastro no está el hecho de transformar o reformar a los hijos de la pareja. Esta es una tarea que corresponde a los padres biológicos y que puede ser apoyado o respaldado por los padrastros o madrastras en caso de estar de acuerdo.

El papel fundamental del padrastro o madrastra debe ser de apoyo y establecer límites claros que fomenten la confianza y el respeto, no debe asumir el papel de la disciplina, este es el trabajo de los padres biológicos, y la tarea del padrastro es dar seguimiento a estas reglas, sobre todo en casos donde los hijos  convivan con la nueva pareja.

La formación de un vínculo con los hijastros toma tiempo, en ocasiones tardará meses o incluso años. Este no es el tipo de relación que se puede apresurar o forzar, sino que debe evolucionar naturalmente, incluso puede haber cambios en la forma de cómo el niño percibe a la nueva pareja, cuando son novios y luego cuando  pasan a formalizar la relación con uno de sus padres; esto podría dar un giro a la relación.

Por lo general es mejor inicialmente luchar por el respeto mutuo y la amistad con un hijastro, y luego permitir que la relación florezca como crece la confianza, se comparten experiencias agradables y cotidianas; y así se llega a crear una nueva historia familiar, donde los niños puedan sentir la seguridad de que la madrastra o el padrastro no han llegado a su vida con el objetivo de usurpar a uno de sus padres biológicos.

A los niños mayores de 10 años les puede tomar un tiempo muy largo poder aceptar plenamente un padrastro o madrastra. Generalmente comienzan con la observación de sus acciones, reacciones y comportamientos con el fin de evaluar su confiabilidad y seguridad. El padrastro o la madrastra debe proporcionar la bondad, la coherencia y el apoyo emocional a los hijastros de manera cautelosa.

De acuerdo a la personalidad de cada niño, puede existir mayor facilidad para aceptar o rechazar a la nueva pareja de uno de sus padres. Pueden influir también eventos traumáticos durante el divorcio o la muerte de uno de los padres, lo cual podría crear resistencia de los hijos a que uno de sus padres pueda rehacer su vida.

Sin embargo, la pareja debe conversar sobre estas situaciones y establecer límites claros para que puedan preservar la armonía en la relación de pareja; y en algunos casos buscar ayuda profesional para lograr establecer dichos límites.

Sobre la autora

Quien escribe este artículo es experta en Filosofía Mental y psicóloga.