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La Vida domingo, 26 de enero de 2020

REFUGIO FILOSÓFICO

“Efecto Matilda” y la Filosofía

  • “Efecto Matilda” y la Filosofía
  • “Efecto Matilda” y la Filosofía
Sylvana Marte
sylvanamarte@hotmail.com
Especial para LD

El pasado semestre, durante la clase de Historia de la Filosofía II, que trata sobre la época medieval, el profesor Hidalgo Peña conversaba que en el ámbito de la filosofía se ha dado un fenómeno que aún vivimos, y es la de “omitir” los aportes de las mujeres en el campo del conocimiento.

El maestro señaló que, en la ciencia, esto se denomina como el “Efecto Matilda”, que es cuando los trabajos de las mujeres no salen a la luz, se les cuestiona la calidad o se menosprecian, y que lamentablemente en la historia de la filosofía este “efecto” no es la excepción.

“Efecto Matilda” fue nombrado por la historiadora de ciencias estadounidense Margaret W. Rossiter, quien acuñó el término por la supresión sistemática de información sobre mujeres en historia de la ciencia, y que incluso hay trabajos de investigación los cuales son atribuidos a sus colegas masculinos.

La historia de la filosofía tiene importantes pensadoras que interpretaron el mundo desde su condición de mujer y que hicieron profundas reflexiones sobre el tema de género. Lástima que estos asuntos “brillan por su ausencia” porque para muchos maestros y maestras, las mujeres en el ámbito del filosofar, no existen, y si estás interesada en saber algo, debes hacerlo por tu cuenta.

Estudiar a los a pensadores y pensadoras permite a los estudiantes ver el “género” como una herramienta de análisis y categoría cultural y superar el tema, por demás anacrónico, de esa limitante “biologicista”. Además, hace visible de forma concreta múltiples variables como el de la experiencia, los valores, las costumbres y las actividades representadas entre los hombres y las mujeres.

Por ejemplo, hay que hablar en las aulas de Hiparquía, una de las primeras mujeres filósofas que rechazó la cultura oficial ateniense que excluía y subordinaba a las mujeres. Aspasia de Mileto, personaje central de la esfera cultural de la democracia en Atenas, quien ejerció un papel esencial en el nacimiento del movimiento de emancipación femenina. También de Hipatia de Alejandría, quien, además, era astrónoma y matemática. Olympe de Gouges, escritora y abolicionista, quien hizo trabajos revolucionarios, escribió sobre el maltrato a los esclavos.

Mary Wollstonecraft, quien escribió una vindicación de los derechos del hombre y otra de los derechos de la mujerargumentando a favor de la educación de las mujeres.

Se hace necesario mencionar en las aulas a Flora Tristán, una marxista que analizó el papel de la mujer obrera que ni Marx ni Engels tomaron en cuenta como categoría de estudio. Simone de Beavoir, una existencialista, escritora de numerosos libros, especialmente el Segundo Sexo donde cuestiona “¿Qué significa ser mujer?” con su famosa frase: “Mujer no nace, se hace”.

Hay que meditar en las clases sobre Ética de Hannah Arendt, quien hace una importante reflexión sobre este tema en su libro “Eichman en Jerusalén”. Hay que debatir sobre las intelectuales quienes no sólo se limitaron a interpretar la vida de las mujeres, sino desde la racialidad, como Joice Mitichell Cook y Ángela Davis, esta última, que ha ponderado sobre los derechos de la mujer, raza, clases y el estado del sistema de justicia criminal americano, y Celia Amorós, con relevantes investigaciones sobre la Ilustración y el Feminismo.

La lista de las que han realizado importantes contribuciones es larga, pero se hace imprescindible analizarlas y debatir en las aulas, especialmente hay que comenzar por preguntarse ¿por qué las acciones de los hombres se han constituido como norma representativa en la historia de la humanidad y se pasa por alto a las mujeres?

Es una lástima que aún en el 2020 se sigan ignorando, y que el machismo continúe apoderándose de las academias, especialmente, de los profesores y profesoras, que son quienes están llamados a formar ciudadanos críticos y reflexivos. Claro, no todos los maestros son iguales, Hidalgo Peña, hizo la diferencia.

Sobre la autora

Quien escribe este artículo es Licenciada en Comunicación Social, mención Periodismo, con maestría en Comunicación Corporativa, especialización en Marketing y diplomados en Ética. En la actualidad, es estudiante de Filosofía en la Universidad Autónoma de Santo Domingo.