La Vida

ALFABETIZACIÓN INICIAL

Los buenos resultados del programa Usaid Leer

Hace dos años, los alumnos de segundo de primaria que participan del programa que ejecutan Unibe y Visión Mundial leían 8.8 palabras por minuto. Ahora leen 40.

La primera colección, compuesta por 18 títulos, fue redactada por el autor de literatura infantil y juvenil Yuan Fuei Liao, con ilustraciones de Arlyn García, Angie Díaz, Olga Valdez, Kutty Reyes y Tulio Matos.

Los resultados de las primeras investigaciones del proyecto Usaid-Leer, el programa financiado por la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (Usaid) y de cuya ejecución se encarga la Universidad Iberoamericana (Unibe) con el apoyo de Visión Mundial, no fueron para nada alentadores.

El proyecto a cinco años, iniciado en 2015, buscaba desarrollar un programa en escuelas públicas que fortaleciera las competencias de lectura y escritura en el nivel primario. Actualmente participan 200,000 estudiantes de 390 escuelas públicas distribuidas en 8 regionales educativas y 47 distritos escolares. Laura Sánchez, directora del Laboratorio de Neurocognición y Psicofisiología de esta universidad, explica que en los exámenes tomados durante las investigaciones de la línea base, los niños y niñas de segundo de primaria sacaron 20 de 100 en comprensión lectora y 52 de 100 en comprensión oral. “Es muy bajito. Estamos hablando de lectura, pero también hay algo del lenguaje formal que los niños y niños de segundo de primaria no traen consigo a la escuela”. Esto evidencia, dice la psicóloga escolar con maestría y doctorado en Neurociencia y educación y patología del habla, que el problema de comprensión local que resaltan los estudios internacionales TERCE y PISA empieza desde que son muy chiquititos. “Muchas veces asumimos que el niño dominicano, porque habla español, tiene todo el componente lingüístico formal listo para entrar a la escuela. Entonces, el problema de comprensión no es solo de lectura, es también comprensión oral del lenguaje”. El tercer resultado Sánchez lo califica como pura “mecánica de la lectura”, tomando en cuenta que, según el estándar internacional, un niño en primero de primaria debe leer 35 palabras en un minuto. “Nuestros niños estaban leyendo 8.8 palabras por minuto en segundo de primaria. Entonces tenemos un tema de comprensión lectora, un tema de comprensión oral, y un tema con la integración que debe ocurrir para que el texto no sea un obstáculo, la integración entre grafemas, fonemas, sonido…” Basados en esas tres necesidades se preguntaron cuál sería la forma más sencilla de que un niño o niña que está empezando a leer tenga recursos en sus manos y sienta la necesidad de no parar de leer. “A un niño que no tiene mecánica de lectura, que le cuesta mucho entender lo que escucha, que le cuesta mucho comprender, no le puedo dar un periódico, y no le puedo dar un libro de cuentos comercial porque va a ver los dibujos y se va a frustrar porque no va a entender lo que está pasando. No va a lograr una práctica óptima”. Sánchez señala además que un niño que dependa siempre de la imagen para comprender no está del todo comprendiendo el texto, “está comprendiendo las pistas que te da el texto, y eso también es bueno, y eso también se enseña”.

¿CÓMO HAN VARIADO ESTOS RESULTADOS? Uno de los componentes más importantes del proyecto fue el de investigación, comenta la directora de la Escuela de Educación de Unibe, Cledenin Veras: “De que todo lo que se hiciera partiera primero de las necesidades que se identificaron en la escuela y también a partir de lo que nos decía la ciencia, sobre qué funciona para mejorar la calidad de los aprendizajes de los niños y las niñas en tema de lectura y escritura”. Las líneas de base abordadas fueron la formación de los docentes (justo cuando se iniciaba la implementación del nuevo enfoque curricular por competencias), el acompañamiento que permita retroalimentar al docente sobre sus prácticas y el desarrollo de recursos pertinentes y adecuados. Durante la formación docente en el enfoque por competencias, las investigaciones arrojaron que había un vacío en las herramientas para desarrollar la comprensión lectora y esto resultaba en un problema muy grande de alfabetización inicial. “Se identificó que si bien en algunas escuelas había bibliotecas de aula y materiales de lectura, los niños y niñas no tenían material de lectura en sus casas, un material que a ese niño que está iniciándose en la lectura, que todavía no está listo para leer un libro digamos de los que convencionalmente tienen las casas editoras, lo ayudara a despertar el interés por esa práctica lectora independiente, sino que dependía de que un adulto le leyera o le interpretara esos libros”, dice Veras. Y es aquí donde surgen los libros decodificables, una colección de textos creados para apoyar el aprendizaje de la lectura y la escritura de estudiantes que cursan el primer ciclo del nivel primario, de 6 a 8 años. Estos libros, explican Veras y Sánchez, han sido redactados con dificultad progresiva y divididos en seis etapas. “Cada etapa decodificable enfatiza ciertas combinaciones de letras y sonidos tomando en cuenta el orden de frecuencia en la que aparecen en el idioma español, y el nivel de dificultad de la relación letra-sonido”. En cada libro se incluyen, además, palabras temáticas para ampliar el vocabulario de los estudiantes y actividades para promover la comprensión y producción oral y escrita. Los materiales ya tienen dos años en las aulas, luego de ser aprobados por el Ministerio de Educación. Parecen solo libros de cuentos pero tienen toda una metodología científica detrás, apunta Sánchez. “Hacemos los materiales según la necesidad. Desde el principio, el proyecto ha realizado una conjugación interesante entre el currículo y la ciencia de la lectura, cómo se aprende la lectura, pero toda esa ciencia ha sido anclada en datos focales. La gente lo llama librito, folletito, pero cuando investigas profundamente te das cuenta que no. Son libros para que los niños y las niñas que están iniciando su proceso de lectura tengan un material de práctica como las rueditas de atrás de la bicicleta. Son rueditas de cuidado, pero no pueden parecer libros de práctica, sino de literatura, y precisamente por eso fue que contactamos a un autor reconocido de literatura infantil. Tiene que parecer literatura. Nadie puede enterarse a simple vista de que es un libro de práctica y no más”. Ese autor es Yuan Fuei Liao. Las ilustraciones son de Arlyn García, Angie Díaz, Olga Valdez, Kutty Reyes y Tulio Matos. Como la ciencia cognitiva también dice que para la gente es mucho más sencillo aprender lo más fácil al principio y lo más complicado al final, Sánchez explica que usaron esa metodología para crear los libros y que la progresión fue determinada según la frecuencia de aparición de las letras en el idioma español escrito. “Las vocales son importantes y hay cuatro consonantes: m, n, l y s que son muy importantes y muy sencillas de aprender. Tomamos esas nueve letras y les pedimos al autor que escriba un cuento que fuera interesante, con principio, desarrollo y final completo. Solo con nueve letras. Nadie se da cuenta al principio, si no lee las instrucciones, que dice que solamente tiene nueve letras. Y no es pura repetición, como muchos enfoques piden”. Todos los libros tienen 8 páginas, todas ilustradas, “porque eso es un punto de ancla para los estudiantes, y pese a que queremos que ellos lean y decodifiquen fácilmente el texto también les damos una pista con la imagen sobre todo porque vaya usted a ver el tipo de redacción que sale cuando solamente tienes 9 letras para expresar alguna idea”. Las historias se van haciendo más complejas a medida que avanzan las etapas: la segunda etapa tiene 16 letras; la siguiente, 24… Cada libro viene con una versión más extensa, “con todos los adornos”, para que maestros y padres trabajen con los niños y niñas la comprensión oral. También cuentan con un glosario y preguntas. Son tres libros por cada etapa porque fue una experiencia piloto. Al darse cuenta de que era viable, esos primeros 18 libros fueron enviados a las escuelas, reportándose en todas regionales muy buenos resultados. “Ahora estamos en 40 palabras por minuto –expresa Sánchez-: cuadruplicamos el resultado. El tema es que el estándar internacional es de 60 palabras por minuto para el segundo de primaria, pero cuando una persona llega a ese punto de umbral le garantiza que al menos una comprensión literal va a tener el niño o niña. En poco tiempo ya habremos alcanzado el umbral. Cuando una persona lee de 45 a 60 palabras por minuto ya no es considerada analfabeta”. La comprensión, en tanto, ha aumentado de 20 a 68. “Nos estamos enfocando en el primer ciclo porque todos estos resultados internacionales lo que nos están diciendo – dice Veras- es que tenemos que trabajar en la base. La idea es seguir fortaleciendo el primer ciclo de manera que esos niños que están ahora en primero y tercero cuando los evalúen no tengan los mismos resultados”. En el caso del segundo ciclo del nivel primario, de cuarto a sexto grado, los textos fueron desarrollados usando las propuestas del currículo académico. El último, para los alumnos de sexto, es un cómic.

MÁS LIBROS, MÁS CONTENIDO

La universidad tiene en producción una segunda colección de 85 libros escritos gracias al trabajo voluntario de Anya Damirón, Leiby Ng, Héctor Santana, Karina Castillo, Luis Felipe de Jesús Ulerio, Rosa Francia Esquea, Valentín Amaro y el grupo de estudiantes de escritura creativa de Unibe. Para su impresión, sin embargo (unas 500,000 tiradas), necesitan patrocinio.

DE INTERÉS

-- “No se trata de libros de textos –aclara Sánchez-. Son libros de transición enfocados en el aprendizaje de la lectura y la escritura. No son un fin, sino un medio. No sustituyen los libros de texto ni la literatura infantil juvenil comercial. -- “Necesitábamos que todo estuviera bien estructurado –agrega Veras. Fue una especie de ingeniería para los escritores porque había que decidir qué palabras y cuáles elementos de la literatura incorporar por etapa”. -- El programa termina este 2020 y tanto el equipo de Unibe como los técnicos del Ministerio de Educación trabajan en una especie de transición, de manera que los instrumentos usados se queden a cargo de los coordinadores pedagógicos de las escuelas. --- La intención de producir toda esta información es que se tomen decisiones a partir de ellas y que el programa se pueda ampliar, comenta Veras. “Nuestra idea es que se haga un repositorio virtual, a través de la biblioteca de la universidad, para que todo el que quiera pueda descargarlo e imprimirlo. Los libros no se pueden vender”. -- Laura: “Los libros decodificables es un proyecto piloto que salió bien. Es ciencia local que sale a luz pública regional por primera vez, porque no existe en castellano. Esto ha generado mucho interés en la región. Los libros decodificables en inglés, al traducirlos al español se pierde el contexto”. -- En diciembre pasado, los resultados obtenidos hasta la fecha fueron presentados al Ministerio de Educación. -- La apuesta del programa es por la práctica independiente: que el niño no necesite a un adulto para leer y que no se sienta frustrado.