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DESTINO

El Pozo del Milagro de San Isidro

La capilla de San Isidro en el Museo de San Isidro. Carmenchu Brusíloff

Carmenchu BrusíloffSanto Domingo

‘San Isidro Labrador, quita el agua y pon el sol’, coreábamos jugando de niñas cuando los aguaceros arreciaban. Desconocíamos, empero, que nuestro retozar partía de un hecho piadoso: San Isidro es el patrón de los agricultores a quien en tiempos de sequía se le reza con una frase contraria: ‘San Isidro Labrador pon el agua y quita el sol’. Pero de esto me enteré de adulta.

De este santo es lo único que sabía hasta que en mis andaduras con mi hijo Alexis por Madrid llegamos por casualidad a la Plaza de San Andrés. Y en vez de dirigirnos hacia el conjunto llamativo de la iglesia homónima avizoramos una casa que, aunque en ubicación estratégica apenas descuella en el entorno. Hacia ella vamos impelidos por la curiosidad. Es el Museo de San Isidro, construido sobre el lugar donde según la tradición vivió y murió el Santo. En él se mantiene el pozo original y el patio. La entrada es gratuita. ¡Vamos a visitarlo!

Cuenta la tradición que Isidro era un hombre casado, cuya esposa fue Santa María de la Cabeza, y en una ocasión cuando llegó de bregar en el campo se encontró con la tragedia: a su esposa se le había soltado el niño, cayendo dentro del pozo. Iba a morir ahogado. Sus rezos, los de ambos, lograron el milagro de hacer que las aguas subieran hasta el brocal, elevando así al niño. Ante el pozo le imagino, como cuenta la leyenda, ‘sentadito’ sobre el agua, ‘vivo y risueño dando golpes con las manecitas en el agua’. Aquí ocurrió un milagro, pienso respetuosa sin poder acercarme al borde del pozo para ver su profundidad, pues está resguardado por un muro transparente.

El entorno

Deshacemos nuestros pasos para conocer la capilla de San Isidro y ante la imagen murmullo una corta oración. Proseguimos observando pequeñas esculturas de santos hasta salir a conocer el precioso patio con una fuente en su centro y varias llamativas esculturas de figuras humanas y animales.

El entorno es hermoso. Una guía nos pregunta si no vamos a recorrer el museo con las salas donde están minuciosamente presentados los orígenes de Madrid. Parece interesante, me digo, echando un vistazo a una de ellas, pero no estamos en esta tesitura. Ha pasado el mediodía y tengo hambre.

Al salir me extraña ver que en un edificio casi al frente hay una placa que dice Plaza del Humilladero. Sin embargo, la dirección del Museo es Plaza de San Andrés número 2. Parece que el Humilladero es una plazuela entremetida en la de San Andrés. Mas, ¿eso qué importa? Lo que ahora importa es buscar dónde almorzar en la zona.

PIEZAS

Arqueología

El Museo de San Isidro aloja colecciones arqueológicas y paleontológicas. Además restos de elefantes y de especies hoy extinguidas y un Jardín Arqueobotánico.