LE CORBUSIE

Arquitecta francesa imagina nueva forma de habitar en un mundo de hombres

Relegada a las sombras del taller de Le Corbusier, la francesa Charlotte Perriand, arquitecta pionera en un mundo de hombres, supo hacerse hueco en el centro del movimiento vanguardista con unas creaciones que todavía hoy resultan modernas y que recoge París en una enorme retrospectiva.

Conocida por su aportación al diseño, a la arquitectura y al urbanismo, Perriand (1903-1999) planteó una “síntesis de las artes”, expresión que acuñó como un diálogo con otras disciplinas, como la pintura, la escultura o la fotografía.

Bajo esta premisa ha construido la Fundación Louis Vuitton esta exposición -que ocupa sus casi 4.000 metros cuadrados- sobre la arquitecta, pero también sobre los vínculos que estableció con otros artistas, como Le Corbusier, Alexander Calder o Pablo Picasso.

En 1927 Perriand entró en el taller de Le Corbusier y Pierre Jeanneret, territorio reservado a los hombres, como encargada del mobiliario y el interiorismo. “Fue de las primeras arquitectas en un entorno esencialmente masculino y siempre se le ha casado profesionalmente con un hombre, cuando Charlotte era una mujer libre y autónoma”, explicó a Efe Jacques Barsac, comisario de la exposición y biógrafo de Perriand.

“Mi trabajo en el estudio no era la arquitectura sino la ‘equipación de la habitación’. Lo que Le Corbusier esperaba de mí es que diera vida al mobiliario”, dijo Perriand a finales de los años 20.

Allí concibió una de las obras maestras del diseño del siglo XX: la “chaise longue”, así como la cocina abierta, que supuso toda una revolución en la época y que creó para sacar a las mujeres de lo que ella llamaba su “pequeña prisión”.

Feminista desde sus inicios, Perriand imaginó en 1947 junto a la revista “Elle” un gobierno exclusivamente femenino en el que se nombró ministra de la Reconstrucción.

Destacó también por su activismo político y participó en la creación de la Unión de Artistas Modernos, que reclamaba un arte moderno “genuinamente social, puro y accesible para todos”.

Especialmente comprometida con la lucha antifascista, militó con el pintor Fernand Léger por el Frente Popular francés y con el arquitecto Josep Lluís Sert por una España republicana.

Acogió a este último en su casa durante la construcción del pabellón de la República española en la Exposición Universal de París de 1937, que él creó y en la que Picasso presentó el “Guernica”, cuyo mensaje Perriand quiso difundir más tarde.

Realizó una mesa baja con dos viñetas de “Sueño y Mentira de Franco”, una sátira del dictador dibujada por Picasso, que representó su compromiso antifascista y su apoyo a la República española.

“Si desatiendo mi profesión de arquitecta para dirigirme a cuestiones más vitales (...) es porque, al final, este oficio consiste en trabajar al servicio del hombre”, escribió en 1936 a Léger.

El parecido de ciertas obras de la arquitecta con un estilo identificado hoy como escandinavo y popularizado por la cadena de mobiliario sueca Ikea salta a la vista con un rápido paseo por la muestra.

“Charlotte siempre trabajó con prefabricados e inventó dispositivos y estanterías que recuerdan mucho a las de Ikea. En todo caso, ella fue la precursora de este diseño combinatorio y económico que a partir de cierto número de elementos estándar permite crear diferentes muebles”, explicó Barsac.

Perriand, sin embargo, “nunca tuvo un representante lo suficientemente poderoso como para explotar sus creaciones, y muchos de sus inventos fueron desarrollados por otros creadores”.

“Entre sus obras hay objetos que hoy resultan insignificantes, como los cajones de plástico que Charlotte dibujó al final de los años 40 y hoy vemos en todas partes en controles de aeropuerto y que fueron su único éxito económico”, apuntó Barsac.

La retrospectiva permanecerá abierta al público hasta el 24 de febrero de 2020.