Visión
Al perder la visión descubrió otras facultades
Fue perdiendo la visión poco a poco. En el momento en que dejó de ver definitivamente pensó que el mundo se le caería encima y que dependería para siempre de otra persona, pero el tiempo le demostró que “cuando se cierra una puerta, se abre otra”.
Actualmente tiene dos anhelos: establecer su propio espacio para masajes y conocer a su madre, quien la dejó al cuidado de su abuela paterna cuando tenía tres años y nunca más volvió a verla.
Es la historia de Werkys Brito, de 40 años, no vidente que trabaja como masajista en el Centro Tacto Divino, ubicado en Mirador Sur.Este oficio lo estudió luego de perder la visión.
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