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Tres botellas de plástico, el precio de un billete de autobús en la ciudad indonesia de Surabaya

En la estación de autobuses de Surabaya, en Indonesia, miles de personas viajan en autobús sin pagar ni un céntimo a cambio de intercambiar botellas y vasos de plástico por billetes, en una innovadora iniciativa contra la contaminación.

Un billete de autobús se obtiene a cambio de tres grandes botellas, cinco botellas medianas o 10 vasos de plástico, con la única condición de que no estén sucias ni aplastadas.

"Se trata de una solución muy inteligente. Es gratuito y en lugar de lanzar las botellas, la gente puede guardarlas y llevarlas aquí", a la transitada estación de Surabaya, presume Fransiska Nugrahepi, una vecina de esta ciudad, donde viven tres millones de habitantes.

Según las autoridades municipales, cada semana 16.000 personas se benefician de billetes gratuitos gracias a esta operación contra la contaminación, con la que se han obtenido seis toneladas de desechos de plástico que venderán a empresas especializadas en el reciclaje.

Esta iniciativa no solo sirve para reducir la cantidad de residuos, sino que también incentiva el uso de transporte público, explica Franki Yuanus, un responsable del transporte en Surabaya.

"La iniciativa ha sido recibida con entusiasmo por la población local", asegura Yuanus, quien recuerda que "el pago con plástico ha satisfecho a la ciudadanía ya que hasta ahora no sabía qué hacer con estos desechos".

Los habitantes tienen ahora una visión distinta del consumo de botellas y vasos de plástico, reconoce Nurhayati Anwar, una contable de 44 años que utiliza el autobús una vez por semana con su hijo pequeño de tres años.

"Ahora la gente en las oficinas o en sus casas intentan recuperar (los residuos de plástico) en lugar de tirarlos", explica a la AFP tras haber intercambiado varias botellas por un billete.

- Reducir en un 70% la contaminación -

Indonesia, archipiélago formado por 17.000 islas, tiene como objetivo reducir en un 70% la contaminación de los desechos de plástico durante los próximos seis años a través de campañas de sensibilización y reducción del uso.

Otras regiones de este país del sudeste asiático también intentan reducir la contaminación de plástico, por ejemplo, en la isla de Bali, destino turístico por excelencia, donde prohibieron las pajitas y las bolsas de plástico. En la capital, Yakarta, tampoco está autorizado el uso de estas bolsas.

Desde principios de julio, Indonesia devolvió a Hong Kong y a Francia siete contenedores con residuos domésticos, plásticos y otros materiales peligrosos, así como ocho a Australia y en junio reenvió cinco a Estados Unidos. Está a la espera de la autorización de las autoridades para restituir 42 contenedores de desechos a Estados Unidos, Australia y Alemania.

Según un estudio publicado en 2016 por la Fundación de la navegante Ellen MacArthur, antes de 2050 en los océanos ya podría haber más plástico que peces. En él se denunciaba que cada año se lanzan ocho millones de toneladas de plástico a los océanos, el equivalente de verter cada minuto un camión de basura al mar.

Si no se adopta ninguna medida, según este estudio, esta cifra aumentará antes de 2030 al equivalente de lanzar dos camiones por minuto y cuatro camiones por minuto antes de 2050.