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La Vida domingo, 14 de julio de 2019

REPOH!RTAJE

¿Será que tú le gustas?

  • ¿Será que tú le gustas?

    FOTOS: istockphotos.com

Venez Gafer
Santo Domingo

Eso sí, la intención no es que te conviertas en un detective para investigar a todo el que pase por tu vida y le gustes. Estas señales deben interesarte en caso de que sea alguien que te atraiga y para reconfirmar que esa chispa en tu corazón es mutua. Según investigadores, dichas pistas pueden ser las mismas tanto en hombres como en mujeres (claro, con algunas excepciones) y aunque muy rara vez fallan, hay que saber verlas con cierta delicadeza, puesto que esta ‘‘forma de comunicación’’ es muy ambigua y puede mal interpretarse.

1. Miradas que dicen más que las palabras
Se ha escuchado tanto el dicho de que los ojos son el reflejo del alma y esto es muy certero. Si se contempla algo que gusta y que atrae, los ojos brillan más y miras más insistentemente. La atención se centra en aquello que tanto gusta y esto hace que las glándulas lacrimales se estimulen más de lo usual. Los investigadores lo llaman ‘‘viaje visual’’, un mecanismo mediado por la oxitocina, esa hormona que orquesta todo el mundo de la seducción y el afecto.

2. Autoestimulación
Sin darse cuenta, esa persona a la que atraemos se mostrará más sensible cuando está cerca de nosotros. Esto quiere decir que, sin quererlo, reflejará nerviosismo con leves gestos como tocarse la barbilla, las mejillas y mover los pies insistentemente.

3. El tacto
Si esa persona siente atracción por ti, cualquier excusa será buena para tocarte o regalar un roce ligero. Cualquier gesto simple, agradable y no invasivo con las manos, es indicio de interés. Por ejemplo, te tomará suavemente del codo para guiarte al entrar en alguna parte. También puede poner su mano en la curva de tu espalda cuando camina a tu lado.

4. Sonrisa enamorada o diferente
Cuando hay atracción, lo que prima en el rostro es esa sonrisa «tonta» que parece imposible de borrar. Es espontánea y constante. Nace de la sensación de agrado por la compañía y es una expresión del bienestar que genera estar junto a la otra persona.

5. Imitar el lenguaje corporal en la cercanía
Esta señal es muy curiosa, porque se dice que cuando le gustamos a alguien, hay muchos procesos que se sincronizan. Las sonrisas, las posturas, las miradas, la respiración…

6. Fíjate en la dirección de su cuerpo
Cuando esa persona está contigo, mira hacía dónde suele apuntar su cuerpo. Por ejemplo, si están sentados, fíjate si su hombro busca el tuyo. Aunque parezca insignificante, es común que quien se sienta atraído por alguien tienda a inclinarse sobre el otro, a buscar su cercanía, a mostrar más apertura y a minimizar la distancia entre ambos.

7. Actitud de pavo real
Se da en la naturaleza animal, cuando el macho busca sorprender a la hembra con lo que tiene. En el caso de los hombres, por instinto natural y de manera incontrolable, suelen tomar una actitud de pavo real. Notarás que cuando te habla, si está de pie, echará los hombros para atrás, sacará el pecho y se erguirá.

8. Arreglarse más de la cuenta
Va un poco de la mano con el punto anterior. Cuando el hombre se siente atraído por ti, mostrará varios gestos inconscientes relacionados con su apariencia personal. Se acomodará el pelo, por ejemplo. También, sin fijarse en ello, es usual que se acomode la corbata, la chaqueta, o algo en su vestimenta cuando te ve entrar. Es una manera de prepararse para estar atractivo a tus ojos. De igual manera, una mujer interesada buscará la forma de siempre arreglarse un poco más, cada vez que sabe que verá a su amor.

9. Quiere entrar en tu espacio personal
¡Ojo!, que no se debe confundir el cariño de una persona con el interés romántico. Hay que saber reconocer cuándo alguien es cariñoso; pero normalmente, cuando nos gusta alguien, queremos estar cerca y buscamos la manera de siempre demostrar afecto.

10. Toqueteo
Hay acciones muy curiosas que se hacen para desviar momentos incómodos como abrocharse y desabrocharse un botón, acariciarse el cabello o poner ese mechón rebelde en su sitio; juguetear con las servilletas, apartar esa taza o ese salero que hay en la mesa y frente a los dos… Cuando alguien te gusta todo estorba y todo es, a su vez, un recurso para desahogar la inquietud, los nervios, el deseo…