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La Vida miércoles, 08 de mayo de 2019

JUNTOS 2019

El pino de 300 años y los Jardines Hama-rikyu

Yaniris López
yaniris.lopez@listindiario.com
Tokio, Japón

La longevidad tiene un significado muy especial para los japoneses. La humana, la de la naturaleza. Muestra de ello son los cientos de personas que cada día se acercan a los jardines Hama-rikyu, al este de Tokio, para rendir respeto al pino de 300 años que desafía el tiempo a orillas de un sendero.

Ancho y de espeso follaje, fue plantado en 1709 para conmemorar la gran renovación hecha al jardín por el sexto shogun Ienobu.

“Las anchas ramas se extienden bajas, y aun así mantiene una vista imponentemente orgullosa”, resalta la Asociación de Parques de Tokio, una fundación de interés público que se encarga de la administración del jardín.


Los pilotes de madera que sostienen al distinguido huésped de los antiguos jardines imperiales. ©Yaniris López


En la placa informativa se lee que es una de las especies de Pinus nigra más grandes de Japón.

Claro que, como todo ser vivo tan longevo (son 310 años en total), hay que ayudarlo a mantenerse en pie. Para ello, grandes troncos sostienen sus pesadas ramas, un método de ingeniería que solo se ve por los costados o escudriñando curiosamente entre las ramas, porque el verde espesor delantero del pino la tapa.  

Los visitantes japoneses que se paran frente al pino lo hacen con respeto, como si homenajearan a través del árbol a todos sus ancestros.
 

El conjunto visual es también algo simbólico.  

Visto desde abajo, el pino recuerda el sistema tipo palafitos (pero de concreto y hormigón) que sostiene gran parte de la infraestructura de la ciudad de Tokio más cercana al puerto y a la bahía del mismo nombre.


DE LOS JARDINES

Inaugurado el primero de abril de 1946, el parque fue originalmente el jardín familiar del shogun Tokugawa y se utilizó como fuerte para defender el castillo Edo.
El shogun era un título histórico otorgado por el emperador que hasta 1868 designaba al general gobernador de facto de Japón.

El jardín fue también lugar de cetrería, casa de recreo y más tarde villa de la familia imperial. Esta última lo donó a la ciudad de Tokio el 3 de noviembre de 1945.



El parque concentra en un solo lugar la historia, cultura y naturaleza de las épocas Edo, Meiji y Taisho. ©Yaniris López

Con su apertura al público, fue designado lugar histórico especial y lugar escénico especial de Japón.

Además de los jardines temáticos y los salones de té y de descanso que usaban los shogunes, el parque de 250,215 metros cuadrados cuenta con varias curiosidades.

El estanque principal, por ejemplo, está diseñado para que entre el agua del mar cuando sube la marea y provoque un cambio en su apariencia por medio de flujo y reflujo. Único estanque de agua marina del período Edo (1603-1868), las compuertas se abren y se cierran de acuerdo al aumento o disminución del nivel del agua en la bahía de Tokio.


El autobús acuático de la ciudad hace una parada en los jardines y ofrece al visitante observar desde el agua lugares emblemáticos de la bahía de Tokio. ©Yaniris López



Los jardines han sobrevivido a terremotos y bombardeos. ©Yaniris López 

Existen, además, dos antiguos sitios de cacería de patos (Kamoba) y un puente de 118 metros de largo hecho entero de ciprés japonés.

En algunos lugares no se permite tomar fotos.

“Esto es para la protección de las construcciones y los paisajes y su cooperación es grandemente apreciada”, señala la guía turística del jardín.


Las edificaciones ubicadas dentro del parque invitan también a la reflexión. Algunas son alquiladas para actividades sociales. ©Yaniris López

 


Los cuervos habitan todos los espacios de la ciudad. También los Jardines Hama-rikyu.  ©Yaniris López

 


Diferentes tipos de cerezos y ciruelos en flor se adelantan a la gran explosición blanca y rosada del Sakura, el festival del cerezo japonés que atrae a turistas de todas partes. ©Yaniris López
 


Cada estación ofrece la oportunidad de disfrutar de variadas especies: narcisos, peonias, magnolias, cerezos, nabos silvestres, glicinas, azaleas, cosmos, árbol de cera japonés o gingko. El pasado mes de marzo, los participantes del programa de intercambio Juntos 2019 (creado por el gobierno de Japón para fomentar la conectividad con América Latina) recorrieron el jardín y pasearon por un campo de colza en todo su esplendor. ©Yaniris López

 


Camuflados entre el follaje están los troncos que sostienen las ramas del pino centenario. ©Yaniris López

 


Inaugurado en 1946, Jardines Hama-rikyu tiene la categoría de “Lugar escénico especial y lugar histórico especial”. Es uno de los nueve jardines metropolitanos patrimonio cultural de Tokio. La entrada general cuesta 300 yenes, pero el ingreso es libre el 4 de mayo (Día Verde) y el primero de octubre (Día del Ciudadano de Tokio). Es administrado por la Asociación de Parques de Tokio, una fundación de interés público. ©Yaniris López