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La cirugía como opción contra la epilepsia

Los pacientes con epilepsia tienen en la cirugía una opción que promete reducir las crisis mejorando así su calidad de vida. Este tipo de intervención ya se realiza en República Dominicana; sin embargo, según José Silié Ruiz, Evelyn Lora y Diógenes Santos Viloria, directivos del Club de la Epilepsia, no todos los pacientes son candidatos para la operación.

El paciente ideal, señalan los médicos, debe reunir al menos dos requisitos básicos: que sus crisis sean de origen focal, es decir, que se originen en un área específica o limitada del cerebro, y que su epilepsia no responda al tratamiento farmacológico.

Avances en el tratamiento de la epilepsia

Alrededor del 30 por ciento de los pacientes epilépticos no responde al tratamiento farmacológico. Para ellos existen otras alternativas terapéuticas como la cirugía y la neuroestimulación.

En las epilepsias focales, que se inician o se limitan a un área específica del cerebro, la cirugía podría ser la solución más efectiva.

En unos casos el procedimiento busca extirpar el foco donde se originan las crisis; en otros, impedir que el problema se expanda a una zona más amplia.

“Se hace ablación de ese foco, se quitan esas células malas o eléctricamente anormales, y el paciente tiene un alto por ciento, si no de curar completamente, por lo menos de mejorar las crisis”, dice el neurólogo José Silié Ruiz, presidente del Club de la Epilepsia, respecto a los procedimientos en los cuales se hace una resección de las neuronas donde se producen descargas eléctricas anómalas.

Como toda cirugía, y más tratándose de neurocirugía, existen riesgos y tienen que sopesarse bien.

“Hay áreas en el cerebro que son intocables”, advierte Silié Ruiz.

Habría que evaluar qué resulta mejor y menos arriesgado para cada paciente.

Eficacia Evelyn Lora, neuropediatra y secretaria del Club de la Epilepsia, señala que en pacientes con múltiples focos de crisis en ambos hemisferios cerebrales se aplica la callosotomía. Se trata de una cirugía paliativa -no curativa- en la cual se secciona o corta el cuerpo calloso que une los dos hemisferios para así evitar la generalización de las crisis.

“El paciente va a mejorar su calidad de vida porque va a tener menos convulsiones y las convulsiones que va a tener no van a ser generalizadas, que son las más limitantes para el paciente”, explica Lora.

Estas soluciones no solo benefician al enfermo. La calidad de vida de los cuidadores, especialmente en casos de pacientes pediátricos, también se eleva.

“Al final de cuentas, tú tener a un niño con una epilepsia de difícil control es algo que impacta la vida de toda la familia”, asegura Lora.

La cirugía, en las circunstancias en las que aplica, debe considerarse en los primeros años posteriores al diagnóstico inicial. De esa manera aumenta su eficacia, según el neurólogo Diógenes Santos Viloria, presidente ad vitam del Club de la Epilepsia, capítulo dominicano de la Liga Internacional contra la Epilepsia (ILAE, por sus siglas en inglés).

“La respuesta a esa cirugía es de un 80 a un 90 por ciento”, afirma el médico.

Neuroestimulación La neuroestimulación se encuentra también entre las opciones terapéuticas actuales.

Para la neuroestimulación (cortical, profunda o del nervio vago) se implantan dispositivos especiales que transmiten señales eléctricas al foco epiléptico dando como resultado una reducción de las convulsiones.

Lo que se busca, de acuerdo con Silié Ruiz, es “disociar”, es decir, “que el cerebro reciba otras órdenes eléctricas y no produzca una convulsión epiléptica”.

Santos Viloria, de su lado, aclara: “No es que cura al paciente, sino que mejora la frecuencia de la crisis”.

Los estimuladores se utilizan cuando no existe un foco evidente de las crisis que se pueda extirpar quirúrgicamente o cuando el paciente tiene múltiples focos de crisis.

¿Lo malo? Estos dispositivos tienen un costo muy elevado.

Otras terapias El Manual de epilepsia, cuya segunda edición fue puesta en circulación el pasado 24 de enero por el Club de la Epilepsia, cita la dieta cetogénica y el cannabis entre las soluciones que se aplican en determinados casos de epilepsias que no responden al tratamiento tradicional.

El capítulo “Epilepsia resistente a fármacos”, escrito por el doctor Pedro Roa, informa que ensayos con niños y adolescentes arrojaron “resultados prometedores” para el uso de la dieta cetogénica en pacientes afectados por este trastorno.

No obstante, “hubo efectos adversos en todos los estudios y para todas las variaciones de la dieta, como trastornos gastrointestinales a corto plazo, (y) cardiovasculares a largo plazo”, dice el texto.

Sobre el cannabis, el capítulo indica que pacientes a los que se les administró cannabidiol, componente de la planta Cannabis sativa, experimentaron una reducción en la frecuencia de las convulsiones.

Trastorno

La Liga Internacional contra la Epilepsia define esta condición como un trastorno cerebral caracterizado por la predisposición continuada a la aparición de crisis epilépticas, y por consecuencias neurobiológicas, cognitivas, psicológicas y sociales. Este trastorno puede tener origen genético, infeccioso, estructural, metabólico o autoinmune.

En la epilepsia, trastorno que afecta a cerca de 50 millones de personas en el mundo, un grupo o grupos de neuronas envían señales eléctricas anormales provocando las crisis epilépticas.

No todas las crisis consisten en convulsiones o sacudidas violentas y generalizadas con espumarajos, como algunos erróneamente creen. Existen crisis que afectan solo una parte del cuerpo y episodios en los que el paciente experimenta una especie de “vacío”.

Herencia Lora indica que han sido identificados alrededor de 200 genes que se relacionan con tipos de epilepsia en particular.

La identificación del origen genético del trastorno permite contar con un pronóstico más certero.

“Muchas de esas epilepsias en las que uno puede encontrar un gen que causa la epilepsia tienen un tratamiento específico y mucho más certero”, dice la especialista.

En opinión de Santos Viloria, otro aporte importante de este avance es que mientras antes existía un porcentaje elevado de epilepsias idiopáticas (de origen desconocido) en la actualidad la cifra ha disminuido.