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La Vida martes, 23 de octubre de 2018

SALUD

Educación como base de la alimentación

  • Educación como base de la alimentación
  • Educación como base de la alimentación
Laura Ortiz Güichardo
laura.ortiz@listindiario.com
Santo Domingo

Para mantener una alimentación saludable debe haber un equilibrio entre todos los nutrientes, tanto micros, que es donde se encuentran vitaminas y minerales, como macros, que abarcan proteínas, grasas y carbohidratos.

Aunque las calorías que deben ingerirse durante el día dependerán mucho de la edad y el estilo de vida que lleve la persona (sea activa o sedentaria), lo recomendable es mantener una dieta entre las 2,000 y 2,500 calorías, las cuales deben ser distribuidas entre las diferentes comidas.

La puntualización fue hecha por la endocrinóloga y nutricionista de la red hospitalaria Hospiten Jacqueline Urbáez, a propósito de que el pasado 16 de octubre se celebró el Día Mundial de la Alimentación.

A modo de educar en cuanto al tema, la doctora es enfática al señalar algunos puntos que erradamente han sido adoptados como correctos por la sociedad, cuando ni siquiera se hace el esfuerzo de comprobar con un especialista que sean ciertos o no.

Ejemplo de eso es la tendencia que existe de consumir cereales integrales, porque supuestamente estos hacen menos daño, lo que Urbáez asegura no tiene que ver en nada con que sean menos saludables o no, sino más bien en que contengan más fibras, por lo que permiten que se vaya al baño con más frecuencia.

En un país donde se tiene el hábito de comer alimentos con mucha grasa a todas horas del día, a veces fritos en aceites que han sido utilizados anteriormente, es preciso destacar que todos los aceites se van desnaturalizando, por lo que lo recomendable es botarlos inmediatamente se usen la primera vez.

A eso también agrega que intentar sustituir el aceite normal por aceite de oliva en las comidas no necesariamente quiere decir que sea más sano, sino al contrario, ya que para que el aceite de oliva cumpla su cometido de ser saludable debe estar a una temperatura ambiente, o incluso hasta frío. “Desde que ese aceite entra en contacto con el fuego se convierte en muy aterogénico y pasa a ser una grasa saturada dañina para el organismo”, concluye.

Desayuno
El desayuno debe tener un contenido lácteo, manteniendo un equilibrio entre lo dulce y lo salado, es decir, combinar porciones de lácteos y embutidos con zumos de frutas azucarados. Para quienes sufren de colesterol alto, la doctora recomienda eliminar la yema del huevo y solo ingerir la clara, acompañándola de una porción de pan o cualquier tipo de cereal.

Almuerzo
Lo recomendable es que el almuerzo cubra entre el 40 y el 50 % de las proteínas, fibras y minerales que deben ingerirse al día. En este se pueden incluir cereales como el arroz y una porción mediana de carne de cualquier tipo o pescado y una ración de legumbres. En cuanto a las personas vegetarianas o veganas, es importante tomar en forma de comprimidos esas proteínas que aporta la carne, sobre todo si se trata de una persona que lleva un estilo de vida muy activo.

Meriendas
Para mantenerse activo, principalmente después de los 35 o 40 años, cuando comienza a disminuir un poco el metabolismo, se deben ingerir alimentos cada tres o cuatro horas. Hay que destacar que esas meriendas no son comidas fuertes como empanadas o sándwiches, sino que deben ser cosas que aporten un poco de energía como frutas, porciones de queso, frutos secos o cereal, todo en pequeñas porciones.

Cena
La cena debe ingerirse antes de las 10:00 de la noche y puede contener proteínas, grasas y carbohidratos ya que son los que aportarán los elementos que necesita el organismo para seguir trabajando durante las horas de reposo mientras se duerme. En el caso de personas mayores de 30 años, deben evitar las cenas ricas en masa, dulces y azúcares, ya que influyen seriamente en enfermedades como hipertensión, diabetes y obesidad, además de afectar la calidad del sueño.