ENVEJECIENTES

Manos Arrugadas trabaja en pro de una mejor vejez

Apoyo. Manos Arrugadas promueve una visión de los ancianos como personas útiles y felices.

Apoyo. Manos Arrugadas promueve una visión de los ancianos como personas útiles y felices.

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Lauren SepúlvedaSanto Domingo

A propósito de que el primero de octubre se celebró el Día Internacional del Adulto Mayor, podríamos describir el “edadismo” como el conjunto de actitudes que margina y excluye a las personas mayores de la vida productiva, social, educativa y hasta familiar.

La discriminación hacia la vejez se evidencia cuando deliberada o inconscientemente se excluye de las normativas. No existe un plan nacional para la longevidad de la población y no se prioriza el realizar cambios en los servicios públicos con diseño de accesibilidad para todos e inversión en infraestructuras frente al envejecimiento de la población.

La mayor parte del tiempo estos se consideran como una carga en lugar de una oportunidad, porque el Gobierno no fomenta la protección de salud en esta etapa de la vida y no prioriza los procesos de mejora para jubilaciones y pensiones.

Tratando de remediar este mal que arropa la sociedad, Gianni Paulino, defensora de los derechos de las personas envejecientes, brinda en la residencia Manos Arrugadas un modelo de pulcritud, dignidad y productividad en la vejez. Con la frase “La vejez es el chance que da la vida para hacer lo que aún no has hecho”, expulsan la imagen negativa que se tiene de esta en el país. Paulino dice que la sociedad debe actuar para combatir la discriminación hacia el envejeciente.

¿Por qué los adultos mayores no saben que están viviendo la etapa de un vencedor? Según Paulino, porque son producto de los mensajes que envía la sociedad, y el que se envía desde los gobiernos es que los adultos mayores no tienen gran importancia, los botan del trabajo, la familia los arrincona y no les dan los espacios para que puedan transitar ni comunicarse.

“Por tanto, en vez de sentirse empoderados, hoy en día lo que se siente es ser rechazados e improductivos, todo eso es lo que hace que el envejeciente caiga en una depresión”, dice.

Sin embargo, envejecer en positivo no es olvidarse de las circunstancias personales que cada uno tiene, sino aceptar la vida que le ha tocado vivir, con las dificultades y limitaciones, reconocer aquello que tienen o no, para seguir adelante y disfrutar de la vida como puedan, disfrutar de las pequeñas cosas y ser felices, más allá de las circunstancias.

Promover una vejez positiva

La discriminación de que son objeto los envejecientes hace que surja la necesidad de planificar programas de acción para esta población, que favorezcan su continuo desarrollo, la posibilidad de generar nuevos saberes, la creación de vías alternativas de adaptación a una nueva sociedad y de mejorar las condiciones de vida de aquellos que no cuentan con los recursos para vivir sus últimos años de vida con dignidad humana.

Las Naciones Unidas reafirman el compromiso de promover el disfrute pleno de todos los derechos humanos y las libertades de las personas de edad. Esta tiene por objetivo: “Dar mayor visibilidad a las personas mayores, reflexionar sobre el progreso de estas personas, promover los derechos consagrados en la declaración de la vida cotidiana de las personas mayores”.

Gianni Paulino

“En la fundación realizamos proyectos permanentemente como la campaña ‘Soy vieja ¿y qué?’, promoviendo el hecho de que llegar a los 65 o 70 años de edad no te convierte en una persona de menor valor, al contrario, te da una condición especial que se obtiene con el conocimiento y la experiencia de los años; por lo tanto, tú eres el héroe. Ofrecemos los cursos de alfabetización, arte, caminatas, y desarrollamos diferentes programas para cambiar esa visión de vida y ofrecer a los adultos mayores espacios y alternativas para encontrar ese bienestar humano que la vida les depara”.