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TURISMO

Bocachica, un pedazo de la historia colombiana que lucha contra el olvido

María Alejandra SalamancaBocachica (Colombia)

En el mar Caribe, muy cerca de Cartagena de Indias, se encuentra Bocachica, un caserío colombiano que guarda parte de la historia colonial española y lucha para evitar que su cultura y tradiciones se pierdan en el olvido.

En las pintorescas calles de este poblado situado en el sur de la isla de Tierrabomba, en donde todos los caminos son de arena, predominan colores como el rosado, verde, azul y morado en las fachadas de las casas donde mujeres y niños bailan al ritmo de músicas típicas del caribe del país. "La gente de acá se caracteriza por su alegría y porque siempre tiene una sonrisa a pesar de las adversidades. Siempre le vemos el lado bueno a la vida", dijo a Efe Belmir Caraballo, líder de esta comunidad de cerca de 11.000 afrodescendientes. Bocachica es conocida principalmente por el fuerte de San Fernando, una construcción militar española del siglo XVIII que custodiaba la entrada por mar a Cartagena de Indias para impedir la llegada de piratas y corsarios. La ciudad tenía entonces dos accesos, el de Bocachica y el de Bocagrande, este último convertido hoy en un barrio de la Cartagena continental. El paso de los siglos acentuó las diferencias económicas y sociales, y mientras en Bocachica la pobreza salta a la vista en las calles flanqueadas por las casas de madera, Bocagrande es un barrio repleto de edificios modernos por los que circulan a diario miles de turistas nacionales y extranjeros. En ese mismo periodo la mezcla de esclavos africanos con españoles e indios calamarí, nativos de la zona, dio origen a una mezcla de etnias y a un híbrido de culturas, dejando todo "un legado grandísimo de tradiciones que incluyen las danzas, la gastronomía y las artesanías", según Caraballo. El "cabildo vivo de Bocachica", del cual Caraballo es el "príncipe" y su madre la "reina", es una de esas danzas tradicionales en la que se mezcla el sabor del caribe colombiano con ritmos africanos. No obstante, ese legado está amenazado por el olvido estatal y la creciente llegada de empresarios hoteleros, muchos de ellos extranjeros, lo que afecta el patrimonio arquitectónico de la isla, cuya economía se basa en la pesca y el turismo a pequeña escala. "Gente foránea ya está urbanizando Bocachica y eso de alguna u otra forma nos afecta nuestra cultura que se está perdiendo", aseguró Caraballo. A esto se suman problemas de drogadicción, pandillas, violencia y altos índices de pobreza, tal como denuncia la líder Marisol Hurtado, quien asegura que "los niños ya no se sienten interesados en preservarla la cultura". Según cifras de la iniciativa "Cartagena cómo vamos", el 27 % de los cartageneros vivía el año pasado en la pobreza, mientras que el 4,1 % lo hacían en la pobreza extrema, una realidad que es aún más visible en Bocachica. Para enfrentar estos problemas, Caraballo decidió hacer "resistencia cultural por medio de la danza y el deporte" con su fundación Funcadeblak, que es apoyada por la ONG World Coach Colombia. "Desde hace ocho años World Coach Colombia hace presencia en Tierrabomba y hemos trabajado por engrandecer la labor de los 'profes', que lo que hacen es amortiguar el impacto de la violencia sobre la niñez aquí", aseguró a Efe el director de la organización, Manuel Pinzón. De esta forma, la danza, el deporte y el estudio se han ganado un espacio entre los niños de esa región del país y se han convertido en su "tabla de salvación", una tarea en la que también intervienen otras empresas como el banco BBVA con su programa de responsabilidad social. Pinzón resaltó que "la idea es transmitir la tradición desde los abuelos, que son quienes realmente conocen la cultura e historia y pasarla a lo niños que son el futuro de esta población". Y el fuerte de San Fernando de Bocachica parece ser testigo de esos cambios, con sus cañones apuntando hacia el mar, a la espera de los pocos turistas que llegan a su desembarcadero para conocer un poco de la historia colonial de Colombia.

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