Gigantes de piedra
En agosto, la comunidad de Rapa Nui (nombre indígena de Isla de Pascua) solicitó al Museo Británico que devolviera una escultura originaria de ese territorio chileno y exhibida en la institución londinense.
La escultura, un moái denominado Hoa Hakananai’a, esculpido en basalto y de casi dos metros y medio de alto, fue sacada de la isla en 1868 por el buque inglés Topaze. Se ha convertido, según el museo, en una de las piezas más fotografiadas por los visitantes.
Dejando a un lado la controversia sobre el derecho de los países de recuperar su patrimonio, la solicitud volvió la atención sobre estas enormes esculturas de piedra volcánica que son el principal atractivo de la Isla de Pascua, ubicada en el Pacífico sur a 3,600 kilómetros de Chile.
“Asentada en esta isla hacia el año 300 después de Cristo, una sociedad de origen polinesio creó, al margen de toda influencia externa, grandiosas formas arquitectónicas y esculturales dotadas de una gran fuerza, imaginación y originalidad. Desde el siglo X al XVI, construyó santuarios y esculpió numerosos moái, gigantescos personajes de piedra que forman un paisaje cultural inigualable y fascinan hoy al mundo entero”, explica la Unesco, que en 1995 incluyó el Parque Nacional Rapa Nui, que cubre más del 40 % de Isla de Pascua, en su lista de Patrimonio Mundial.
Los moáis (en el idioma nativo, moái significa ‘escultura’) tienen un profundo significado espiritual, pues fueron esculpidos por los rapanui para recordar a sus ancestros y preservar su energía.
¡Hay casi 900! Según el portal oficial del Parque Nacional Rapa Nui (www.parquenacionalrapanui.cl), en Isla de Pascua hay cerca de 900 moáis (intactos o no) y aunque sus dimensiones varían dependiendo del tipo, estos miden en promedio 4.5 metros y pueden pesar hasta cinco toneladas. El moái más grande está en la base de un volcán (anclado todavía a la roca en la que fue esculpido), mide 21 metros y se estima que pesa 22 toneladas.