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La Vida jueves, 21 de junio de 2018

PRENSA JOVEN

Jóvenes en causas sociales

Desde ayudar a personas sin hogar hasta proteger animales callejeros, estos jóvenes desafían el ‘status quo’ y demuestran que existe una generación que va más allá de anhelar fama y bienes materiales.

  • Jóvenes en causas sociales

    Arleen Concepción, en las arduas labores de construcción de casas para personas de escasos recursos, en colaboración con Techo

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Nathalia Romero
nathalia.romero@listindiario.com
Santo Domingo

Ser joven y carecer de ideas renovadoras es una contradicción. Incluso Salvador Allende llegó a afirmar que tal digresión era hasta un problema biológico. En una sociedad que actualmente se rige por la banalidad, con una juventud que se preocupa más por cuestiones superfluas que luchar por problemas de fondo; ser joven y humanitario es un acto revolucionario.

Desde ayudar a personas sin hogar hasta proteger animales callejeros, ellos, a su corta edad, desafían el ‘status quo’ y demuestran que existe una generación que más allá de anhelar fama y bienes materiales, busca ser ente de cambio en una sociedad que cada día va más en estado de descomposición.

VOLUNTARIAS EN PROYECTOS

“Desde que era una adolescente me he interesado en la labor social y he pertenecido a diferentes clubes juveniles y ONG”, así se expresa Arleen Concepción, estudiante de término de Derecho y voluntaria en Techo República Dominicana, una organización sin fines de lucro que busca superar la situación de pobreza que viven miles de personas en asentamientos informales, a través de la acción conjunta de sus pobladores y jóvenes voluntarios.

La joven de 22 años relata que decidió dedicarse a este tipo de causas por la indignación que le causaba ver la cruda realidad que viven miles de personas, las cuales por el hecho de nacer en los sectores menos favorecidos, son excluidas y condenadas a una vida indigna, llena de precariedades y penumbras. “Para estas personas, el simple hecho de poder acceder a una educación decente, una buena alimentación, un hogar digno, agua y saneamiento, entre otros, son lujos que no se pueden permitir. Para ellos, el día a día representa un reto diario en todos los sentidos y el mañana le es incierto”, declara.

Arleen cree firmemente en que las personas y la pobreza dejan de ser una cifra en las estadísticas cuando tenemos el valor de ayudar en lo que nos sea posible. “No es necesario tener dinero, existen diferentes formas de ayudar al prójimo. Cuando me di cuenta de eso, supe que la mayoría de cosas que me preocupaban eran insignificantes frente a las preocupaciones de estas personas. Y eso me hizo más humana”, concluye.

Por su parte, LISBETH CHANTAL SÁNCHEZ cuenta como le ha cambiado la vida después de formar parte de Techo durante tres años.

“Personalmente creo que en mí existe un antes y un después al momento de yo entrar a la organización, y es que considero que soy una Lisbeth más empoderada, consciente y valoro más lo que la vida me ha dado. Es demasiado gratificante después de regresar de una construcción, ver a esas familias con una casa nueva, ver cómo les brillan los ojos y sus llantos de felicidad, que con tan poco ya es más que suficiente para ellos. Ese abrazo, esa sonrisa, esas lágrimas son reales, eso es lo que cada día me mueve y me mantiene en esto. Dejar algo diferente para mi país, hacer eco y en conjunto con cada uno de los que hacen lo mismo que yo, crear una sociedad más justa e igualitaria”.

UN RESCATISTA DE ANIMALES

Con tan solo 18 años de edad, Marcelo Puello es un joven comprometido con el bienestar de uno de los sectores más vulnerables de la sociedad: los animales callejeros.

Este dedicado animalista divide su tiempo entre sus estudios universitarios en Veterinaria y el rescate de perros y gatos.

“Tengo más de un año haciendo rescates. Me motivé al ver cómo todos esos seres inocentes sufren sin ser ellos los culpables de que esas sean sus condiciones, y presenciar cómo los humanos pierden su humanidad maltratándolos y haciéndose de la vista gorda”, expresa.

Mediante esta labor, Marcelo ayuda a encontrarles un hogar adoptivo, salvándolos de esa forma de una muerte segura y una vida llena de peripecias.

“Con este tipo de acciones concientizamos a la sociedad de que estos animales, a pesar de su condición de callejeros, sus vidas tienen valor y es nuestro deber amarlos y cuidar de ellos”.