La Vida

EMBARAZO PRECOZ

“Errores que marcan el futuro”

Marta Quéliz | Fénix HernándezSanto Domingo

“No quiero que me mal interpreten cuando digo que veo el caso de una adolescente de 17 años con tres hijos de tres padres diferentes como un error que marca el futuro. De ninguna manera la juzgo a ella. Culpo a un sistema obsoleto de poca y pobre orientación sexual”, enfatiza la psicóloga Rosaura Iturbides al aportar sus conocimientos a la serie ‘Embarazo Precoz’ que desarrolla LISTÍN DIARIO, involucrando a todas sus secciones.

Explica que cuando habla de que estos casos marcan el futuro, se refiere tanto al de la madre o al padre si también es joven, y ni hablar del de las criaturas que están bajo la responsabilidad de unos progenitores que, como ellos, necesitan de mucho cuidado.

“Porque son todos menores. Sus hijos y sus padres, en el hecho específico de este caso, que hay un vástago que es fruto de la relación entre dos adolescentes. Entiendo que esto debe evitarse a toda costa y no son los abuelos que deben hacerse responsables de esos niños que están naciendo producto de los embarazos precoces, son las autoridades competentes que tienen que rediseñar sus propuestas en cuanto a la educación sexual”, puntualiza Iturbides.

Mientras la especialista tiene esta opinión, Katiwsca, quien tiene 17 años y tres hijos de tres hombres diferentes, resalta en su testimonio: “Después del palo da’o ni Dios lo quita”. Se lamenta de su situación, y es normal, pero asegura que por nada del mundo da sus niños a nadie. El papá del primer hijo “la ayuda” con algo, y el de su último bebé también, pues viven juntos. “Pero el papá de la niña, que es la del medio, no da ni la hora. Eso me ha causado muchos problemas porque me da una pena con ella, y no quiero que pase como en mi caso, que a mis dos hermanos su papá siempre los cuidó y los mantuvo, y el mío nunca me hizo caso”, sostiene la joven madre.

Dos víctimas y un solo drama

El caso de Katiwsca y de Juan Alberto es uno de tantos de los que abundan en nuestra sociedad.

“Son dos víctimas del pésimo sistema de orientación sexual que tenemos en el país”, dice el sociólogo Agustín Arias.

El padre adolescente

Juan Alberto tiene un niño de dos años aún cuando le faltan seis meses para obtener la mayoría de edad. La madre de su hijo apenas tiene 16, es decir, que cuando salió embarazada tenía unos 13 años, y que ya a los 14 se convirtió en una de las adolescentes que engrosan la lista de madres precoces.

Tenía 15 años cuando se enteró de que sería padre, y su mamá le dijo que tenía que responder por la criatura. “Así lo hice. Hablé con un tío mío para que me dejara trabajar con él en el camión que maneja.

Tuve que dejar de estudiar porque no podía ir todos los días a la escuela”, cuenta Juan Alberto con una evidente tristeza.

Admite que quiere mucho a su niño, pero no deja de reconocer que por llegar a destiempo, tuvo que abandonar su sueño de ir a la universidad.

Ante el comentario de que apenas es un niño para rendirse ante la adversidad, respondió: “Sí, yo estoy joven, pero no soy de una familia rica para que me ayuden a criar a mi hijo. Yo tengo que ser responsable.

No puedo hacer como mi amigo Franklyn que embarazó a su novia y la soltó en banda. Ay no, yo quiero darle todo a mi niño y que no le pase lo mismo que a mí”, comenta con un nivel de compromiso que no parece ser de un adolescente.

Carga sacos llenos de cemento, así como varilla, block y todo lo que “aparezca” con tal de ser un padre proveedor.

Juan Alberto cree en la paternidad responsable. “Yo soy joven y tal vez no he estudiado, pero yo sé lo que es ser un papá serio y comprometido.

Nací en Guachupita, pero a lo mejor como usted, yo tengo un papá honesto y trabajador que prefiere que yo sea un bruto, pero no un mal padre”, dice con determinación.

De una cosa también está seguro y es que es un paso equivocado el que se da cuando se tiene un hijo a temprana edad. Su consideración la justifica cuando resalta que ser padre a destiempo no solo daña a quienes lo son, sino a los niños que se traen al mundo “a pasar trabajo”.

Consecuencias

• Aumento del círculo de la pobreza

• Perspectivas educativas o de trabajo muy limitadas

• Desintegración familiar

• Deserción escolar

• Problemas físicos debido a que el cuerpo no está preparado para el período de gestación

• Estrés con la responsabilidad que debe asumir a destiempo

• Cometer abuso como padre por falta de información al no contar con recursos necesarios, probablemente con problemas en cuestión de alimentación y salud

CONSEJOS

• Buscar apoyo familiar

• Crear un buen plan de vida

•Obtener los cuidados necesarios indicados por el médico

• Lo ideal es abstenerse de relación de pareja

• Educar a los niños y a las niñas sobre la sexualidad

• Orientar a los adolescentes sobre el uso de anticonceptivos

Estadísticas

Según datos estadísticos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), unos 16 millones de muchachas entre 15 y 19 años y aproximadamente un millón de niñas menores de 15 años dan a luz anualmente, siendo la mayoría en países de ingresos bajos y medianos.

Adolescencia: etapa de riesgo

La adolescencia es un período de grandes cambios a nivel físico, psicológico y social.

Debido a esto, los jóvenes se encuentran en una etapa electiva, por ello se les dificulta la toma de decisiones en diferentes aspectos, sin escapar el tema de la relación de pareja.

Como resultado de una mala elección y sin planificar en algunos casos, se produce un embarazo no deseado que, a veces, da como resultado un bebé que convierte a la adolescente en una madre a temprana edad. “Esto puede afectar su salud física y emocional y, por supuesto, puede también traer consecuencias no favorables a la criatura”, dice la psicóloga Ruth Díaz.

Comenta que esto es una gran problemática social que se está viviendo en el país y que se convierte en más grave cuando esa madre tiene hijos de diferentes parejas.

“De ahí que se hace pertinente iniciar un proyecto de vida con mayores esfuerzos y, claro, para evitar mayores riesgos para la madre y la criatura”, enfatiza la especialista.

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