INFORME

Uno de cada doce niños en todo el mundo vive peor que sus padres

Uno de cada doce niños en todo el mundo vive en un país donde sus perspectivas son ahora peores que las que tuvieron sus padres, según un análisis que Unicef ha dado a conocer con motivo del Día Mundial del Niño, que se celebra hoy.

Según el estudio, 180 millones de niños sufren niveles de pobreza extrema, exclusión escolar y muertes violentas peores de los que padecieron sus padres 20 años atrás.

"Aunque la última generación ha visto cómo la calidad de vida de los niños en todo el mundo crecía enormemente, el hecho de que haya una minoría olvidada de niños excluidos de este progreso es un despropósito", dijo el director de Datos, Investigación y Políticas de Unicef, Laurence Chandy.

"El sueño de todos los padres, sean de donde sean, es brindar a sus hijos un futuro mejor que el que ellos tuvieron a su edad", señaló Chandy.

El análisis revela que el número de gente que vive con menos de 1,90 dólares al día ha aumentado en 14 países debido, sobre todo, a guerras, malos gobiernos y agitaciones de todo tipo, como sucede en Benin, Camerún, Madagascar, Zambia y Zimbabue.

El número de alumnos escolarizados en educación primaria se ha visto reducido en 21 países, incluidos Siria y Tanzania, por factores como conflictos bélicos, crisis financieras o un rápido crecimiento de la población.

En hasta siete países han aumentado las muertes violentas de niños y adolescentes menores de 19 años, como sucede en la República Centroafricana, Iraq, Libia, Sudán del Sur, Siria, Ucrania y Yemen, todos ellos en medio de conflictos bélicos.

El país que peor parado sale del análisis es Sudán del Sur, que ha visto empeorar los tres indicadores estudiados, mientras que en la República Centroafricana, Siria y Yemen ha habido un retroceso en dos de ellos, y en 37 países alguno de los estándares ha reculado.

"Es perverso que, en una época en la que el rápido avance tecnológico nos está llevando a grandes mejoras en nuestra calidad de vida, haya cientos de millones que vean cómo la suya empeora, creando un sentimiento de injusticia en ellos, y de fracaso en los encargados de velar por ellos", aseguró Chandy.