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Vida Sana

Malos hábitos que afectan tu entrenamiento

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Dafnee De Frías / Especial para LDSanto Domingo

¿Te has preguntado alguna vez qué estarás haciendo mal que no logras conseguir los resultados deseados cuando entrenas? Parecería tonto, pero no tiene nada que ver con la cantidad de repeticiones que haces o las horas que pasas en la elíptica. Puede deberse a alguna costumbre que tengas o un mal hábito adquirido.

Muchas veces, influenciados por la publicidad, por algún testimonio o hasta por leyendas urbanas, se adoptan como parte de la rutina ciertas medidas: eliminar carbohidratos porque son los que engordan, no comer nada después de las seis de la tarde, hacer sólo cardiovasculares para rebajar, durar tres días tomando jugos detox para nivelar todo lo que nos comimos en el fin de semana, entre otras. Y así, sin notarlo, estas acciones se convierten en parte de la vida y del comportamiento diario.

Lograr y mantener una vida saludable y físicamente activa requiere de constancia y de concienciación sobre lo que hay que hacer, comer o eliminar. Se trata de mantener un balance, de modo que no sea muy sacrificado. Pero es posible que, a pesar de tener un buen plan, los resultados no sean los esperados.

Partiendo del hecho de que no se tiene una condición física que limite o afecte su desenvolvimiento en algún programa o plan de salud, te dejamos una lista de los malos hábitos más comunes que perjudican el entrenamiento y estado físico a largo plazo:

Ejercitarse con el estómago vacío Antes de entrenar debemos recargar nuestro cuerpo con energías. No es recomendable participar de algún ejercicio cardiovascular con el estómago vacío.

Muchas personas tienden a saltar el desayuno, siendo este una de las comidas más importantes del día. Es necesario subir los niveles de azúcar de la sangre para utilizarla como suplemento de energía. Si no se hace, el cuerpo buscará una compensación de los tejidos musculares. Esto significa que se perderá masa muscular en vez de construirla.

Tener bajos niveles de azúcar en el cuerpo puede causar mareos y debilidad durante los entrenamientos. Como recomendación puedes comer un guineo, una manzana o un yogurt alrededor de 45 minutos antes de tomar tu clase.

No estirar después de entrenar Algunas personas tienden a dar por terminado su entrenamiento sin antes estirar. El estiramiento podría parecer una pérdida de tiempo, sin embargo ayuda a evitar lesiones.

Como parte de la rutina, se debe estirar al menos 5 minutos al día, sobre todo a la hora de despertarnos. Hacer esto y más aún si estás entrenando con pesas puede prevenir la tensión muscular y mejorar la condición de los músculos agonistas y antagonistas, aumentando su flexibilidad y endurecimiento.

No beber suficiente agua Se ha de suponer que ya todos somos conscientes de la importancia de estar hidratados, sobre todo cuando nos entrenamos. Pero para nuestra sorpresa, éste sigue siendo uno de los factores que más afecta el desempeño de un buen entrenamiento.

Hidratarse correctamente es vital para nuestro organismo. La deshidratación puede causar dolores de cabeza, migraña, estreñimiento, calambres musculares, entre otros.

En un entrenamiento regular perdemos mucha agua y minerales a través del sudor, la cual debemos reponer. Esta reposición puede ser con cualquier alimento líquido, vegetales o frutas.

Hacer demasiado cardio y cero pesas Si bien es cierto que un entrenamiento cardiovascular puede quemar cientos de calorías, también lo es que sobreponer el cuerpo a un exceso del mismo puede perjudicarlo.

Una dieta estricta, baja en carbohidratos, combinada con una sobredosis de cardio, puede tener un efecto negativo en los músculos. Se recomienda combinar las rutinas con al menos 15 minutos de fortalecimiento muscular al día.

En vez de sobrecompensar la alimentación con muchas horas de ejercicio cardiovascular a la semana, trata de ajustar la dieta.

No dormir la cantidad de horas necesarias El descanso es fundamental para obtener resultados óptimos en cualquier tipo de entrenamiento. Dormir la cantidad de horas necesarias ayuda a la recuperación de los músculos.

Si no permites que el cuerpo se reponga, te verás llegando a la siguiente sesión adolorida.

El cuerpo requiere de un mínimo de horas de sueño al día. Así sean seis u ocho horas que dediques a dormir, estarás combatiendo el estrés, reduciendo los niveles de cortisol y ayudando tu metabolismo. Dicho de otro modo, si se quiere perder peso, se debe dormir más.

La alimentación Una dieta rica y balanceada puede contribuir a una mejor recuperación del cuerpo. Además, sirve como una fuente natural de energía.

Ingerir proteínas ayuda a crear masa muscular, a acelerar el metabolismo y a quemar más calorías.

Todo plan nutricional debe permitirte hacer ejercicios. Si sientes mareos durante o después de una sesión de entrenamiento, es importante que revises tu alimentación.

Existen muchos otros factores que pueden afectar el desempeño de los entrenamientos y sus resultados. Algunos de ellos han estado tan presentes en nuestras vidas que pasan desapercibidos. Por esta razón, es importante mantenerse informado y de vez en cuando tomar nota del plan y el proceso que se lleva, por si se diera el caso de que se vuelva un mal hábito alguna acción.

ENTRENADORA CERTIFICADA EN CLASES GRUPALES y coach de salud. Instagram: @dafneedefrias Snapchat: @dafneedefrias Facebook: Dafnee De Frias

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