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Tareas para disfrutar más

Las asignaciones pueden ser una carga de trabajo para el hogar que restan tiempo valioso de familia y para desarrollar otras actividades.

Dinámica. Cuando los estudiantes practican lo aprendido desarrollan habilidades, lo que significa una garantía para su futuro.

El hecho de no asignar tareas escolares a los estudiantes es un tema que en República Dominicana no está en discusión. Sin embargo, en otros países ha provocado debates que han llevado a eliminarlas.

¿La razón? Según Sandra Bobadilla, directora académica del colegio bilingu¨e St. Patrick, aunque las tareas o asignaciones para el hogar son una manera de reforzar contenidos y crear hábitos de estudio, significan una carga de trabajo que resta un tiempo valioso para compartir en familia y desarrollar otras actividades extracurriculares importantes, que sirven para establecer un balance saludable en la vida de los niños y jóvenes.

Bobadilla recuerda que desde hace algunos años la Unesco “viene presentando una propuesta para eliminar las tareas en los colegios, y en países como Finlandia y Estados Unidos han comenzado a implementar esa propuesta en algunos colegios”.

Cita el caso del centro educativo para el que labora, el cual ha establecido un punto medio en base a esta alternativa. “Más que eliminar totalmente las tareas buscamos un balance entre crear hábitos de estudios y vivir una vida balanceada y feliz. Además, que los estudiantes puedan contar con un tiempo de esparcimiento, calidad en familia o para practicar alguna disciplina necesaria para una vida en equilibrio y desarrollar talentos y capacidades”, asegura.

Cómo deben ser las tareas escolares

Nada de cuestionarios con muchas preguntas ni de terminar el capítulo del libro en casa porque no alcanzó el tiempo. Después de la escuela los educandos necesitan hacer actividades que contribuyan con su conocimiento y no solo dedicarse a buscar información, dice la psicóloga clínica y especialista en dificultad de aprendizaje, Adrian De Óleo.

La experta, quien es directora de la Escuela de Psicología de la Universidad Nacional Pedro Henríquez Ureña (UNPHU), considera que las tareas extracurriculares no son buenas ni malas, porque es un tema que acoge muchas variables.

Por ejemplo, explica, si se cumplen una serie de condiciones, son muy favorables porque van a ejercitar la memoria del estudiante, le permiten practicar lo aprendido, ayudan a la adquisición de hábitos y posibilitan el desarrollo de un aprendizaje independiente.

“Desde el punto de vista teórico son favorables. Ahora, la realidad es que las tareas vienen a ser, en muchos casos, un sustituto de la labor que debería hacer muchas veces el maestro. En algunas situaciones, cuando no se termina un tema en el aula, en vez del estudiante ir a casa a aplicar lo aprendido, la tarea consiste en creer o pretender que el estudiante aprenda solo y realice actividades sobre temas que él no domina”, dice la especialista. Situación que se da, considera De Óleo, porque ya se asume que el bombardeo de información que hay actualmente construye conocimiento. Pero no es así, y “se carga a los niños con tareas sobre cosas que no se terminaron en el aula o poniéndole temas nuevos de los que no han escuchado ningún antecedente”.

Situaciones como estas, indica, son las que llevan a los padres a terminar completando ellos las asignaciones, y no por irresponsabilidad sino por el cansancio que provocan.

La tarea funcional

“Para que una tarea sea funcional debe llevar al niño a la reflexión. Por ejemplo: ¿qué te pareció este tema? ¿Para qué crees que te sirve? ¿Cómo podrías aplicar lo enseñado hoy?”, explica.

Además, dice De Óleo, las tareas para ser funcionales deben ser dosificadas, adecuadas para la edad, el curso y a la condición del niño, porque no es lo mismo asignar una tarea de contestar un cuestionario a un alumno que no tiene ningún tipo de necesidad especial, que uno que sí tenga una necesidad de lectoescritura.

“Una tarea debe ser motivadora, que el niño se sienta interesado por el tema, no una en la que el alumno se pregunte para qué le ponen eso. Tiene que darle al niño una razón de ser, ágil y apegada a la realidad social”, agrega.

Considera tambén que las actividades deben favorecer a la vinculación y relaciónmás cercana entre padre e hijos; ayudar a bajar la tensión, porque las tareas crean mucha en las familias. Sobre todo en caso de niños que necesitan más atención.

“Las actividades cortas en las que las tareas son más un asunto vivencial son más funcionales, enfocadas a la vida y conectadas a la realidad de las familias”, insiste. Sandra Bobadilla, directora académica del colegio bilingu¨e St. Patrick, el cual ha implementado una política de asignar menos tarea a los estudiantes, explica que su propuesta se basa en provocar tiempos de calidad en familia con actividades que involucren a todos los miembros del hogar.

“También es importante que los niños y jóvenes hagan actividades extracurriculares, deportivas, artísticas y que descubran y desarrollen sus talentos: leer, escribir, practicar deportes, alguna rama de las artes, entre otros”, agrega.

Implementación en el país

Que en República Dominicana se prohíban por ley las tareas escolares sería cuestión de que se implemente otro sistema educativo, porque estas solo son “como una colita o agregado” dentro de la enseñanza, explica De Óleo.

“Implementar este sistema ahora mismo no es posible, porque las deficiencias que tenemos a nivel de sistema de enseñanza deben ser mejoradas”, concluye la especialista, quien también labora en el Centro Especializado de Aprendizaje Ivelisse Prats Ramírez.

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