La Vida

FÁBULAS EN ALTA VOZ

Dios nada más come corazones

Desde pequeña he escuchado mucho esta frase, con mayor frecuencia por parte de mi hermano Miguel (Guel). No sé si es porque comulga con esta verdad, pero lo cierto es que se preocupa por tener el suyo muy limpio, despejado de toda maldad. En estos días de reflexión, de renacer con Jesús, pensé mucho en esta frase y por mi mente pasaron tantos momentos que me ayudaron a confirmar que ciertamente es así: Dios nada más come corazones. Y un hecho que me hizo reaccionar al respecto fue lo que sucedió en estos días: el esposo de una conocida perdió una pierna por causa de la máquina que manipulaba en su trabajo. Lo lamento tanto, y aunque parezca cruel, aun dentro de mi pena, sentí una gran alegría. Sí, es que hace alrededor de dos semanas a Guel le pasó un pequeño accidente con una cierra, pero afortunadamente solo se lesionó un dedo. Cuando lo llamé para saber sobre lo que le había ocurrido le dije que en vez de lamentarnos teníamos que sentirnos agradecidos de la misericordia de Dios porque no fue algo tan grave. Mientras me contaba lo sucedido recordé algunos casos de personas que, como al esposo de esa amiga, esos accidentes les destrozan, sino la vida, una parte importante de su cuerpo. Fue ahí cuando vi a mi hermano vivir, no en una ciudad fabulosa, sino en un lugar divino. No hay duda.El Todopoderoso hurgó en su interior y observó la pureza de su corazón. La muestra de su bondad es que lo que le pasó fue por ayudar a otra persona a realizar un trabajo, pues aunque lo suyo es la ingeniería, es de esas personas que saben de todo un poco. Debo aclarar que no es que las personas atraviesan por situaciones difíciles, porque tengan un corazón impuro, sino que Dios sabe por qué suceden las cosas y la enseñanza que nos deja con cada evento. Lo que sí quiero puntualizar es que cuando se ponen en práctica los dos mandamientos más puntuales: amar a Dios sobre todas las cosas, y amar al prójimo como a ti mismo, no hay forma de hacerle daño a nadie, y sé que con esos dos enunciados bíblicos es que se maneja mi hermano Guel, y por eso es que está claro en que: Dios nada más come corazones.

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