SABER NO PESA
El papa del año 1000
Gerberto de Aurillac (945-1003) nació en la región occitana de Auvernia, en Francia. Alrededor del año 963 ingresó en el monasterio de Saint-Géraud de Aurillac donde estudió retórica, gramática y dialéctica. Después permaneció por tres años en el monasterio de Santa María de Ripoll, en Gerona. Se destacó por su erudición en el terreno científico, específicamente en el conocimiento del Quadrivium, conjunto de disciplinas que incluía la geometría, la aritmética, la astronomía y la música. Inventó y construyó objetos destinados al aprendizaje y a la investigación, como ábacos, relojes, un globo terrestre y un órgano. En el año 998 fue designado arzobispo de Rávena. El 18 de febrero de 999, tras la muerte de Gregorio V, Gerberto de Aurillac, fue nombrado papa y consagrado el 2 de abril con el nombre de Silvestre II como homenaje a Silvestre I, que fue pontífice en tiempos de Constantino I. Un levantamiento popular, en el año 1001, le obligó a huir de Roma y radicarse en Rávena. Dos años más tarde, la nobleza romana le permitió regresar. Se le conoció como la luz de la Iglesia y la esperanza de su siglo. Durante su pontificado, otorgó el título de rey a los soberanos cristianos de Hungría y de Polonia. Se convirtió en el primer papa francés de la historia y el 139 de la Iglesia católica.

