La Vida

SEXUALIDAD

Promiscuidad: una conducta que se aprende en la juventud

LA CULTURA Y LA EDUCACIÓN EN EL HOGAR PUEDEN INFLUIR PARA APRENDER ESTA CONDUCTA

Carlos tiene 17 años y a pesar de su corta edad es adicto al sexo; lo más preocupante de esta situación es que le gusta estar con varias chicas, y no es de los que piensan que hay que tener una pareja ni una relación estable con una sola mujer.

En su mundo no existe el matrimonio ni el amor, él solo piensa en sexo sin importar con quien.

Sus amigos siempre lo aconsejan y tratan de que él cambie de vida pero responde que es imposible, que nació promiscuo y que así hay que quererlo. Mientras más pasa el tiempo Carlos sigue más adicto y dice que eso es parte de su vida y no piensa cambiar.

Partiendo de este caso es bueno preguntarse cúales son los riegos que puede tener un joven promiscuo, y por qué son así.

Según la sexóloga Milta de León, se considera promiscua a la persona que mantiene relaciones sexuales con otras, y que lleve un comportamiento o modo de vida irresponsable.

La sexóloga señala que la promiscuidad es una conducta aprendida. “Nadie nace promiscuo”, asegura.

“Hay muchos factores que influyen para que una persona sea promiscua: lo sociocultural, la educación en el hogar, los amigos y el ambiente en donde se desarrollen”, agrega la especialista.

Además dice que la etapa de la adolescencia y la juventud es donde se inicia el interés y deseo sexual de la persona, por lo que es la edad más vulnerable para tener deseos de practicar sexo sin control y de manera irresponsable.

Es una costumbre tachar al hombre que siente deseo sexual por cualquier mujer, ya que los estereotipos de género heredados les impulsan a sentirse en muy hombres y que pueden dejar de estar con una mujer que le atraiga.

Un estudio realizado en la década de los 90 en la universidad norteamericana de Bradley, señala a los hombres como promiscuos por naturaleza: más allá de cualquier patrón cultural y achacaba todo a “pura genética”.

El estudio dio mucho de qué hablar a la comunidad científica internacional ya que los resultados denotaban que solo se entrevistaron a 16,000 hombres de todo el mundo. David Schmmidt, director de la investigación y defensor de la teoría manifiesta que para el hombre ver una mujer y desearla es una actitud natural.

A diferencia de esto, De León señala que las mujeres son también promiscuas y que en estos tiempos son más abiertas a hablar de sexo.

Algo que se está practicando mucho entre los jóvenes principalmente es la ciberpromiscuidad, que no es más que sostener relaciones por Internet, aunque no hay un contacto físico porque quienes practican esto lo hacen estimulando sus partes genitales y observándose por medio de una cámara para computadoras.

EL PELIGRO DE SER PROMISCUO Ser promiscuo implica correr muchos riesgos. La sexologoa Milta de León sostiene que las personas promiscuas llevan una forma de vida descontrolada y pueden contraer VIH, así como enfermedades venéreas.

La promiscuidad es una conducta sexual que ha acompañado al ser humano durante toda su historia, desde que en los tiempos antiguos se aceptara una mayor libertad para estas expresiones, unido al amplio desarrollo de la prostitución y a las costumbres relajadas imperantes.

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