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La Vida lunes, 09 de junio de 2008

TRASTORNO DE HORARIOS

Consecuencias de comer a destiempo

  • Consecuencias de comer a destiempo
    El ritmo acelerado de la vida lleva a algunas personas a consumir frecuentemente comida rápida y otros alimentos no tan sanos,
  • Consecuencias de comer a destiempo
Marta Quéliz

SANTO DOMINGO.- “Regularmente yo almorzaba entre 12:30 y 1:00 de la tarde. Después, el trabajo y buscar los niños al colegio trastornaron por completo mi hora de comida, llegando a almorzar hasta a las 3:00, pero yo seguía normal como si nada me afectara”, relata Rosmeri Victoria, quien sufre en carne propia las consecuencias del cambio de horario para comer.

Cuenta que al cabo de un tiempo su organismo protestó ante el abuso al que había sido sometido. Una gastritis aguda se encargó de recordarle que “con la hora de comida no se juega”.

Su caso quizás sólo sea un punto de referencia para llevar a las personas a reflexionar sobre los cambios de horarios de comida a los que sometemos nuestro organismo sin reparar en los daños posteriores que ello puede ocasionar.

El asunto es que más que una gastritis, el desorden de horarios puede generar trastornos metabólicos, los cuales pueden verificarse en el peso de la persona, ya sea provocando pérdida o ganancia de peso, asegura el nutriólogo venezolano Ángel Aguirre.

El especialista resalta que comúnmente la tendencia es ganar peso, ya que, por el ritmo acelerado de vida, la gente tiende a consumir comida rápida “y como todos sabemos son productos que estimulan la obesidad”, puntualiza.

Aguirre enfatiza que la obesidad se ha convertido en la epidemia del siglo XXI, y que es uno de los males más preocupantes de los últimos tiempos.

En tal sentido trae a colación estadísticas de la Organización Mundial de la Salud (OMS), según las cuales en el mundo hay más de mil millones de personas adultas que tienen sobrepeso, “y de ellas, al menos 300 millones son obesas, lo que significa que hay un gran número de individuos con problemas cardiovasculares, de diabetes, hipertensión, neurológicos y de muchas otras índoles”, precisa.

En cambio, aclara que no es que todo el que tenga desórdenes en los horarios de comidas va a engordar, pero que sí está en un factor de riesgo, debido a que los abusos a que se somete el organismo en este sentido casi siempre repercuten en la ganancia de peso.

Respecto a la pérdida de peso, el galeno destaca que ante un eventual o provocado desorden en el horario de comida, una persona puede rebajar considerablemente, lo que lejos de ayudar, puede maltratar la salud, aunque estéticamente el individuo se vea mejor.

La prisa conlleva a la malnutrición
El nutriólo Ángel Aguirre dice que la prisa y el horario de trabajo exigente hacen que se dedique poco tiempo a cuidar la dieta, no sólo en lo que tiene que ver con los nutrientes ingeridos, sino también con la forma de cómo se come y a qué hora se come.

Empero, asegura que llevar un control adecuado de la dieta se admite como la solución más víable para evitar problemas metabólicos tan serios como la diabetes, la obesidad o la hiperlipidemia. Esta última se define como los estados patológicos en los cuales se incrementan los niveles de colesterol o triglicéridos.

El especialista dice que las alteraciones metabólicas, junto a otros hábitos tóxicos como el alcoholismo o tabaquismo, alteran severamente el estado de salud, sobre todo si existe una hipertensión arterial no controlada.

Incidencia
Según el nutriólogo venezolano Ángel Aguirre, existen dificultades muchas veces objetivas y relacionadas habitualmente con el ritmo de vida moderno que impide a la persona llevar una dieta sana que garantice un buen estado de salud.

En ese tenor comenta que por ello es que cada vez más personas padecen problemas estomacales, metabólicos, dolores de cabeza y un sinnúmero de afecciones a los que de momento no les encuentran explicación, pero que de seguro si van al médico obtendrán la respuesta.    

El problema altera el metabolismo, provocando hiperuricemia, hiperlipidemia e hiperglucemia, que son los nombres de los trastornos metabólicos que pueden originarse ante los desórdenes alimenticios.