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elecciones 2024

El paso a paso del conteo de los votos en un colegio electoral

Una boleta presidencial perdida obligó a hacer un recuento en la urna marcada con la P, buscando verificar si hubo un error al contar o si se había extraviado ese voto, y ¡zass! la boleta apareció

Representantes de la JCE en el colegio electoral 0177 ubicado en el Liceo Secundario Unión Panamericana.

Caía la tarde y el sonar de las campanas de cierre de un proceso electoral agotador se acercaba, en ambiente sofocante con una temperatura en 34 grados celsius y una sensación térmica de casi 40 grados. 

Eran las 4:45 minutos de la tarde cuando llegamos al Liceo Secundario Unión Panamericana para presenciar lo que se vive en una mesa electoral cuando terminan las votaciones y empieza el conteo.

Faltaban 10 minutos para el cierre y aún llegaban, a cuenta gotas, los votantes rezagados. Sí, esos que viven al filo de la vida bajo la emoción, típicamente dominicana, de que no llegarán a tiempo. 

Los representantes de la Junta Central Electoral -JCE- (presidentes de mesa, suplentes, vocales, secretarios) daban “paseítos” por los pasillos a la espera de la hora final.

Cerca de 20 custodias de la Policía Militar Electoral, unos sentados a la entrada del recinto y otros en los pasillos, reflejaban en sus rostros el cansancio de una jornada intensa que aún no terminaba, y que para ellos había iniciado cuatro días atrás, pues desde el pasado jueves, ya habían sido enviados a ofrecer seguridad al lugar y a servir de soporte a los aprestos organizativos de la JCE.

Unos minutos antes del cierre, un observador de la Organización de Estados Americanos (OEA), oriundo de El Salvador, anotaba en su bitácora y leía un instructivo electoral que portaba en una carpeta, como preparándose para el proceso de conteo. Tímidamente dijo que se llamaba Luis y no quiso ofrecer su valoración sobre el proceso prefiriendo dar el contacto telefónico del encargado de prensa de la misión.

Pero, llegó la hora y a las 5:00 de la tarde se cerró la puerta del colegio electoral No. 0177, instalado en el liceo junto a cuatro colegios más en el que estaba pautado el voto de 1,160 electores. A las 5:05 minutos, la presidenta de mesa junto a la secretaria y otros tres miembros de la mesa, verificaron que la cantidad de boletas en cada urna se correspondiera con el número que ya tenían registrado.

Se inició el conteo de las boletas presidenciales, una a una y en voz alta, con los delegados de los diferentes partidos atentos y un observador de la OEA. Se contabilizaron 167 boletas y el delegado titular de la JCE, alertó que faltaba una pues debían ser 168. La presidenta de la mesa indicó que se terminaría de contar las otras urnas para ver si se había deposita en otra por error.

El cansancio, aunque se sentía en el ambiente, aún no era tan denso, el buen ánimo reinaba entre delegados y representantes de la JCE, y el proceso continuo con la verificación del número de boletas para la elección del senador. La cuenta cuadró, 168 fue el total de la cuenta y a seguidas inició el conteo de las boletas para los diputados y que felizmente finalizó con el número esperado, 168.

Pero los números no cuadraron totalmente. Una boleta presidencial perdida obligó a hacer un recuento en la urna marcada con la P, buscando verificar si hubo un error al contar o si se había extraviado ese voto, y ¡Zass! la boleta apareció, y entonces, empezó el proceso de contarle los votos a los partidos.

Un proceso tedioso, pero necesario, nadie se quejó. A las 5:35 de la tarde, la secretaria de la mesa junto a la presidenta, verificó la validez de las boletas y a qué partido pertenecía. Los delegados observaban cada pequeño detalle y empezó la puja de la Fuerza del Pueblo y el PLD por una boleta cuya intención del voto estaba entre los dos partidos. Con mucha prudencia, la presidenta de la mesa declaró nulo ese voto y tres más de los que siguieron.

Casi una hora después, concluyó el conteo de las boletas presidenciales y también finalizó la tensión de los delegados que, de pie, frente a la mesa y las urnas, se notaban atentos a que no le fueran a descontar de un solo voto. No hubo reclamos, todos estuvieron conformes con la forma diáfana en que la presidenta y la secretaria leyeron los resultados.

Con apenas cuatro votos nulos, los resultados presidenciales en este colegio electoral marcaron la tendencia, que con algún margen de diferencia, se reafirmaría en el primer boletín de la JCE para los tres partidos mayoritarios. La Fuerza del Pueblo sacó 44 votos (26.16%), el Partido Revolucionario Moderno 96 votos (57.14%), el Partido de la Liberación Dominicana 9 votos (5.35%). El Partido Opción Democrática ocupó el cuarto lugar con cuatro votos, por encima de Alianza País, Partido Generación de Servidores, el PRSC, entre otros.

Cerca de 15 minutos se tomaron los representantes de la JCE en realizar el envío de los resultados del nivel presidencial a la base de datos de la entidad, a la vista de todos, mientras el observador de la OEA tomaba fotos que seguramente enviada a la Misión.

A las 7:04 minutos, inició el conteo de las boleta para el nivel senatorial. Un voto nulo encendió el debate con el delegado de la FUPU que pedía a la presidenta de la mesa, que lo calificara como observado y no nulo, a lo que esta se negó indicando que no existen los votos observados.

Cuarenta minutos después, concluyó esta parte del proceso reflejando una ventaja para el candidato de la Fuerza del Pueblo, Omar Fernández, sobre el del partido de gobierno, Guillermo Moreno, lo que también se ratificó en el primer boletín oficial de la JCE. En este punto, los delegados tomaron un respiro, mientras los representantes de la JCE escaneaban y enviaban los resultados a la base de datos de la institución.

El conteo paso a paso de los votos en un colegio electoral


A las 8:09 de la noche, empezó el conteo de los diputados, con algo de disgusto del delegado de la Fupu, quien dijo no sentirse conforme con los resultados en el nivel senatorial. Y ya con un cansancio casi insoportable que se sentía en cada rostro, se agotaron dos horas de un tedioso conteo, por la cantidad de candidatos por partidos y por el voto preferencial, y por suerte que solo era 168 electores en ese colegio electoral.

Llegaba la hora del primer boletín anunciado por la JCE y en este colegio aún se contaban las boletas de los diputados. Llegamos a las 10:00 de la noche y ante el meneo en los pasillos salimos a ver si los demás colegios electorales habían concluido su jornada, pero no, en el aula contigua, en un irritado escenario, unas enfadadas delegadas reclamaban a la presidenta de la mesa la entrega de las actas, mientras la funcionaria le pedía que hicieran silencio para poder trabajar y concluir.

Pasaban las 10:00 de la noche, cuando el equipo del Listín Diario se dio por vencido, pues aunque el proceso de conteo de los votos a nivel de los diputados había concluido, y con este todo el proceso, aún falta digitalizar los resultados y escanearlos para envío a la base de dato de la JCE. 

Allí dejamos a militares, delegados y representantes de la JCE, los mismos que cuando llegamos, antes de las cinco de la tarde, ya se veían abatidos por un proceso electoral que, gracias al altísimo, mostró un alto grado de madurez y civismo de toda la población.